Los esfuerzos de los líderes mundiales para ayudar a Europa con sus problemas de deuda quedaron paralizados el jueves por incertidumbre sobre convulsiones políticas de Grecia y dudas sobre si Italia promulgará reformas económicas diseñadas para salvarla de un desastre financiero.

Líderes europeos tenían la intención de utilizar la cumbre del Grupo de las 20 economías más fuertes del mundo en Cannes, Francia, para conseguir que potencias extranjeras como China ayuden con la crisis de deuda que ha sacudido a la eurozona durante los dos últimos años y que amenaza empujar a lama economía mundial a una segunda recesión.

Pero la nebulosa situación en Grecia — donde el primer ministro George Papandreou espera que la oposición apoye un impopular acuerdo de rescate — y la carencia de detalles sobre las herramientas de la zona del euro para impedir que se propague la crisis de deuda, hicieron que todas las negociaciones fueron pospuestas. Europa simplemente no estaba lista todavía.

"Lo primero es que Europa se despabile para que así podamos tener una imagen clara de lo que está proponiendo", dijo a la AP Mac Maharaj, vocero del presidente sudafricano Jacob Zuma. "Estamos muy interesados en una solución y creemos que la solución tiene el plazo vencido", señaló.

El jueves se puso en duda si tal solución sería encontrada en Cannes.

El presidente estadounidense Barack Obama, marginado en la cumbre debido a que la atención está fijada en Europa, imploró a los líderes europeos que resuelvan rápidamente los detalles de un plan de rescate, consciente de las repercusiones políticas en Estados Unidos si fracasan.

Los líderes del G-20 están hablando sobre incrementar los recursos del Fondo Monetario Internacional.

"Existe un punto de vista amplio entre los líderes del G-20 de que debe dotarse de recursos adicionales al FMI", indicó la primera ministra australiana Julia Gillard la noche del jueves. "Los líderes reconocen que es una medida apropiada ... para que la gente pueda estar tranquila", agregó.

Tanto el presidente francés Nicolas Sarkozy como la canciller alemana Angela Merkel dijeron que Europa necesita idear una estrategia creíble para restaurar la confianza en su plan para salvar al euro, el cual fue presentado apenas hace una semana, pero que terminó socavado por la agitación política en Grecia.

El presidente ruso Dmitry Medvedev dijo que esperaba ser capaz de ofrecer algo a la eurozona. "Salvar al euro no es sólo lo conveniente para Europa, sino también para Rusia, y China, y otros países", subrayó.

Pero calificó la oscilante política de Grecia como "extravagante", y señaló que ellos ocasionaron "dolores de cabeza" a los líderes del G-20.

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Elena Becatoros, en Atenas, y Greg Keller, Joe McDonald y Angela Charlton, en Cannes, contribuyeron a este despacho.