Las autoridades de Tailandia planean drenar en los próximos diez días los 5.500 millones de metros cúbicos de agua contenidos con barreras para evitar la inundación del centro de Bangkok, informó hoy la prensa local.

El centro de operaciones contra las inundaciones indicó que el agua será drenada hasta el mar a través del río Chao Praya y los canales a través del las áreas del este y el oeste de la capital.

La primera ministra, Yingluck Shinawatra, declaró ayer superado el peligro de que el agua que ya ha anegado al menos 15 distritos periféricos de Bangkok afecte a los barrios del centro financiero y comercial.

Yingluck aseguró que los parques industriales inundados, lo que ha paralizado la actividad de miles de empresas y dejado sin trabajo a centenares de miles de trabajadores, volverán a la normalidad en los próximos tres meses.

Bangkok, una metrópoli con notables contrastes en circunstancias normales, ofrece ahora uno más: una zona central seca en la que no ha desaparecido el bullicio habitual y una periferia anegada en la que su gente afronta un desastre.

Los habitantes de las áreas inundadas tratan de salvar sus casas o negocios intentando tapar las vías de agua o luchan en los diques de su barrio contra la tromba de agua que continúa llegando sin parar, cada vez de color más oscura y con un olor fétido debido a la basura que arrastra.

El ministerio de Sanidad y organizaciones dedicadas a la sanidad pública han alertado del creciente riesgo de que se desate una ola de enfermedades en las áreas inundadas, especialmente en las del casco urbano por la ingente cantidad de basura que genera a diario.

"El agua arrastra podredumbres y por eso existe el riesgo de que surjan enfermedades contagiosas por contacto con esta, además de casos de diarrea e infecciones cutáneas ", advirtieron las autoridades sanitarias.

Grandes extensiones de terreno de las provincias de Ayutthaya y Pathun Thani están cubiertas por hasta dos y tres metros de agua, incluidas aquellas que albergan siete grandes zonas industriales evacuadas hace casi dos semanas por orden del Gobierno.

Estas inundaciones, consideradas las peores en el país asiático en medio siglo, han causado al menos 381 muertos, 2,5 millones de damnificados y obligado a más de 150.000 personas a refugiarse en improvisados centros de acogida.

El desastre comenzó a gestarse a finales del pasado julio con el desbordamiento de ríos y pantanos del norte y la región central, a causa de las copiosas lluvias del monzón y de tres tormentas tropicales seguidas.