El veterano político izquierdista Michael D. Higgins ganó las elecciones presidenciales de Irlanda con más de un millón de votos y casi el 57% del respaldo popular, según los resultados finales.

Higgins, de 70 años, rezumó orgullo al ser felicitado y ensalzado en Dublin Castle por los líderes gubernamentales y la mayoría de los candidatos rivales.

Higgins anunció que dimitirá inmediatamente como presidente y miembro del Partido Laborista, el socio minoritario del gobierno irlandés de coalición, porque su nuevo cometido como jefe de estado ceremonial significa que debe "ser un presidente para toda la gente".

Higgins, quien recibió más de un millón de votos de casi 1,8 millones depositados en los comicios del jueves, insistió en que espera revivir la fe de la gente en la política, precisamente cuando Irlanda intenta escapar de su voluminosa deuda soberana, la estrepitosa caída del sector de bienes raíces y un desempleo del 15%.

En referencia al 43% de los votantes habilitados que no acudieron a las urnas, Higgins dijo: "también quiero ser presidente de los que no votaron, cuya confianza en las instituciones públicas animaré e intentaré recuperar... Dedico mis cualidades al servicio y bienestar del pueblo de Irlanda".

Higgins fue un profesor universitario y poeta que dedicó sus cuatro décadas de vida política a defender la cultura irlandesa y el activismo izquierdista de los derechos humanos en todo el mundo. Es uno de los políticos irlandeses más conocidos, en parte debido a su baja estatura — 1,62 metros (5 pies 4 pulgadas) — y un timbre de voz muy alto.

Higgins fue ministro de las Artes a mediados de la década de 1980.