El Departamento de Defensa de EE.UU. confirmó hoy que la mayor parte de las víctimas del atentado contra un autobús de la OTAN en Kabul, en el que murieron 17 personas, eran estadounidenses.

Según un portavoz del Pentágono, trece eran estadounidenses. Además fallecieron tres civiles y un policía afganos.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, expresó ya sus condolencias a los familiares de las víctimas del peor atentado suicida contra las tropas extranjeras desde el comienzo de la guerra en 2001, indicó el portavoz.

Es también el peor ataque contra fuerzas de EE.UU. en Afganistán desde que los talibanes derribaron un helicóptero el pasado agosto en el que viajaban 30 militares estadounidenses y siete afganos, más un traductor.

Según los medios estadounidenses, entre las víctimas del atentado de hoy figuraban cinco soldados de la OTAN y ocho contratistas civiles.

El ataque tuvo lugar en torno a las 11.15 de la mañana hora local (06.45 GMT) en la plaza de Darulamán, junto al viejo palacio del mismo nombre, y según distintas fuentes fue cometido por un insurgente que circulaba en un todoterreno cargado de explosivos.

El suicida se lanzó en el vehículo, un Toyota Surf, contra un convoy de la fuerza internacional que transportaba a diario a formadores militares encargados de preparar a las tropas afganas, explicó a Efe un portavoz talibán, Zabiulá Muyahid.

Testigos y fuerzas del orden aseguraron que la explosión fue muy potente y que causó el vuelco de un vehículo de la fuerza internacional.