Los reclusos de la prisión central de Tocuyito, en el estado costero de Carabobo, mantienen secuestradas a 12 personas el lunes por la noche a fin exigir el traslado de un grupo de internos, después que liberaron a 15 empleados en las últimas horas.

Reinaldo Rangel, director de regiones de establecimientos penitenciarios del Ministerio para el Servicio Penitenciario, anunció la noche del lunes que los presos del referido centro penitenciario liberaron a 15 empleados más, de los cuales once son mujeres y cuatro hombres, según reportó la radio estatal YVKE Mundial en su página de internet.

Rangel expresó que las autoridades mantienen las conversaciones con los internos para lograr la liberación de otros 12 trabajadores, en su mayoría mujeres, que permanecen secuestrados en el lugar desde mediados de mes.

"Lo que pedimos (a los presos) es que depongan esa actitud", indicó Rangel en declaraciones difundidas el lunes por el portal de internet Noticias 24.

Los presos de la cárcel de mínima seguridad de Tocuyito liberaron en la víspera a 17 custodios y ocho empleados administrativos, acción que se concretó luego de las conversaciones con los internos en las que se acordó el traslado a otras cárceles de 30 presos.

El abogado Carlos Nieto, director de la organización no gubernamental (ONG) Una Ventana a la Libertad, dijo a la AP en conversación telefónica que los reclusos de Tocuyito realizaron el secuestro para presionar el traslado de "más de 50 (internos)" que exigen que los envíen a las cárceles cercanas a las localidades donde viven sus familiares y donde están los tribunales que llevan sus casos.

"No tienen audiencia porque están muy lejos (de los tribunales), y además están alejados de sus familiares", precisó.

Nieto se encuentra actualmente en Washington para denunciar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la crisis carcelaria que enfrenta el país sudamericano y la situación de algunos reclusos. Dijo que solicitará que "intervengan" y que "ejerzan las acciones de presión" ante las autoridades venezolanas porque la situación carcelaria "cada vez se está poniendo peor".

A las afueras de la cárcel de Tocuyito, a unos 300 kilómetros al oeste de Caracas, permanece una decena de familiares de los secuestrados que en medio de un intenso sol y calor aguardan alguna noticia oficial sobre el estado de los retenidos.

"Esto es una angustia horrible", comentó Milena Mendoza, de 39 años, al relatar los momentos de tensión que ha vivido tras el secuestro de su única hija de 21 años, que recién había comenzado a trabajar como facilitadora del Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista dando clases de informática en el centro.

Mendoza dijo a la AP que el último contacto que tuvo con su hija fue hace dos días a través de una llamada telefónica desde dentro del penal, y le indicó que estaba agotada.

"No se podía bañar. Tiene hambre porque los alimentos eran escasos", precisó la angustiada madre en una entrevista telefónica. Reconoció pesar de tener un collarín por un accidente que sufrió en su casa, poco se ha movido de las afueras de la cárcel desde el 14 de octubre cuando comenzó el secuestro.

"Sólo me muevo para ir a comer aquí cerca, y vuelvo a venir... Voy a mi casa de ratico. Con semejante angustia ¿quién puede dormir?", acotó.

El secuestro en Tocuyito se realizó el 14 de octubre, pero solamente se informó con detalle sobre los hechos el domingo.

En Venezuela existen 34 penales que tienen unos 47.000 reclusos, de acuerdo a registros oficiales.

Los centros carcelarios fueron diseñados para albergar a cerca de 12.000 personas, pero la población penal supera casi cuatro veces la capacidad de las instalaciones, lo que ha generado graves problemas de hacinamiento y violencia.

Para hacer frente a la crisis carcelaria el presidente Hugo Chávez creó en julio de 2011 el Ministerio de Servicio Penitenciario, y designó frente a ese despacho a la congresista oficialista y abogada Iris Varela.

La violencia es común en las hacinadas prisiones venezolanas, en donde bandas rivalizan por el control de los pabellones o el comercio de armas y drogas que guardias corruptos venden a los reclusos.

La crisis carcelaria quedó al descubierto en junio de 2011 luego que varios centenares de reclusos de la cárcel central de El Rodeo II realizaron por casi un mes un motín e impidieron con armas de fuego la toma de la instalación por parte de varios miles de militares.

Durante el primer trimestre de 2011 se reportaron 124 muertes en los penales, lo que representó un aumento de 22% respecto al mismo período anterior, de acuerdo a cifras del Observatorio Venezolano de Prisiones.

Para el 2010 se alcanzó una cifra de 476 muertos y 967 heridos en las cárceles venezolanas, según reportó la CIDH. Entre 1999 y 2010 habría muerto un total de 4.506 reclusos y el número de heridos habría ascendido a 12.518.