El Ejército brasileño permanecerá ocho meses más, hasta junio de 2012, en una populosa región de favelas de Río de Janeiro arrebatada hace un año a una banda de narcotraficantes, anunció hoy el Gobierno.

El ministro de Defensa, Celso Amorim, afirmó hoy que el Ejército no se puede quedar "de forma permanente" en las 20 barriadas que integran el Complexo do Alemão y las favelas de Penha, donde viven cerca de 400.000 personas.

"El Ejército está preparado, no para quedarse de forma permanente, sino por el período necesario para ofrecer el brazo fuerte de la seguridad y de la amistad", dijo Amorim en una ceremonia celebrada en un cuartel militar en la zona.

La llamada "fuerza de pacificación" está compuesta por unos 1.600 militares y 200 policías y tenía previsto concluir sus operaciones a finales de este mes.

El Gobierno regional pidió su permanencia para que la policía tenga tiempo de formar un nuevo destacamento de 2.000 agentes que se dedicará exclusivamente a patrullar esas favelas.

La policía sustituirá a los militares de forma gradual a partir del próximo junio y, entonces, instaurará un modelo de patrulla permanente similar al que se ha aplicado en otras favelas de las que se han expulsado a los narcotraficantes.

El Complexo do Alemão y la favela de Vila Cruzeiro, también en el barrio de Penha, eran considerados como los principales fortines de la mayor banda de narcotraficantes de la ciudad, conocida como el Comando Vermelho.

La decisión de tomar estas zonas fue una respuesta de las autoridades a una oleada de actos vandálicos perpetrados en noviembre pasado en toda la ciudad por los narcotraficantes para atemorizar a la población.

Los policías y militares tomaron el Complexo do Alemão con tanques y carros blindados el 28 de noviembre, en una acción que no produjo ni muertos ni heridos porque los narcotraficantes habían huido previamente por conductos pluviales, mientras las fuerzas mantenían sitiados los accesos a las favelas.

Las intervenciones policiales que precedieron la ocupación del Alemão dejaron aquella semana un balance de 37 muertos en decenas de favelas de toda la ciudad.