Dos cooperantes españoles y un italiano, que trabajaban en los campos de refugiados saharauis cerca de Tinduf, fueron secuestrados anoche por la fuerza por un grupo de hombres armados y vestidos de militares, según informaron hoy a Efe en el lugar de los hechos sus compañeros.

Los secuestrados españoles son Ainhoa Fernández de Rincón, de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Extremadura, y Enric Gonyalons, de la ONG Mundobat.

La tercera secuestrada, de nacionalidad italiana, es Rosella Urru.

El responsable de seguridad de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Akeik, dijo que una decena de secuestradores entraron desde Mali y atacaron la sede de recepción de extranjeros en los campamentos de refugiados al oeste de Tinduf.

Las autoridades saharauis se refirieron a los captores, en un comunicado, como "terroristas", en posible alusión a extremistas islámicos.

El grupo Al Qaeda en el Magreb Islámico ha protagonizado secuestros en el sur de Argelia, Mali y Mauritania, pero nunca en la zona de los campos de refugiados saharauis controlados por el Frente Polisario.

El Ministerio español de Asuntos Exteriores señala en un comunicado que "está realizando todas las acciones necesarias con la máxima discreción" para asegurar la integridad física de los cooperantes y conseguir su pronta liberación.

Según relató a Efe en Tinfuf Juan Bedialauneta, cooperante de la ONG Hegoa, Ainhoa Fernández de Rincón fue sacada de su módulo a la fuerza, tras romper los asaltantes la puerta, después de que la joven llamara a una compañera que estaba fuera del recinto, cenando con unos amigos, y le dijera que había hombres armados, vestidos de militares.

En otro módulo, el número 3, continuó Bedialauneta, se encontraba Gonyalons, que "al parecer estaba leyendo, porque había un libro en el suelo, y también parece ser que opuso resistencia".

Fuentes de la RASD señalaron que este cooperante podría estar herido y Efe constató que en la entrada de su modulo había manchas de sangre en el suelo y un casquillo de bala.

Rosella Urru, por su parte, se encontraba en el modulo 1 y estaba sola tras cenar allí con un grupo de personas que ya habían abandonado el lugar.

Nora Ydalga, de la ONG valenciana Cerar, explicó a Efe que, tras la llamada de alerta de Ainhoa Fernández de Rincón, "dos cooperantes saharauis presentes en la cena salieron en coche hacia al pabellón atacado y, cuando llegaron, vieron a tres hombres armados en la puerta y dos en el interior".

Uno de esos cooperantes, Hamudi Mojtar, dijo a Efe que vieron "cómo se llevaban arrastrando a la chica española, mientras ella se resistía", y que al percatarse de la presencia de su vehículo salieron tras ellos, les dispararon e hirieron al conductor, lo que les obligó a dirigirse a un hospital.

En el lugar en el que se ha producido el secuestro hay dos pabellones y en cada uno, diez módulos, que son las estancias en las que se alojan entre uno y tres cooperantes. En la actualidad hay unos 20 cooperantes.

Ainhoa Fernández de Rincón, a quien sus compañeros definen como una chica muy alegre y comprometida, estaba en los campos de refugiados saharauis desde septiembre del año pasado y justo había vuelto hace poco de vacaciones.

Fernández de Rincón es de Madrid, aunque trabaja como abogada en la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Extremadura, y estaba gestionando varios proyectos de la ONG.

A raíz del secuestro hace dos semanas de las dos trabajadoras españolas de la Organización No Gubernamental Médicos sin Fronteras en el campo fronterizo de Daabad (Kenia), había escrito en su "facebook" que a los cooperantes hay que tratarlos como tesoros porque es gente comprometida que cree en un mundo más justo.

Enric Gonyalons, con experiencia en tareas de cooperación en otros países y a quien sus compañeros definen como muy solidario y un gran lector, es miembro de la ONG del País Vasco Mundobat, que lleva a cabo dos proyectos en los campamentos, uno de reparto de alimentos y otro de apoyo a la formación profesional.

Rosella Urru, miembro de la ONG Comité Italiano para el Desarrollo de los Pueblos (CISP, en sus siglas en italiano), está en los campamentos de refugiados desde hace dos años y medio y destaca, según los que la han tratado, por su simpatía.

Carlos Bello