El presidente de Bolivia, Evo Morales, prometió hoy promulgar el lunes una ley que prohíbe definitivamente la construcción de una carretera financiada por Brasil en el parque natural del Tipnis, cuyos pobladores indígenas marcharon 66 días desde la Amazonía para forzarlo a ello.

El mandatario y los líderes de las etnias amazónicas lograron ese acuerdo tras reunirse por más de cinco horas desde la madrugada en el Palacio de Gobierno de La Paz, mientras a sus puertas se mantenían en vigilia centenares de indígenas.

El ministro de Comunicación, Iván Canelas, y el presidente del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), Fernando Vargas, anunciaron que Morales promulgará la ley que protege esa reserva ecológica del centro de Bolivia en un acto con todos los participantes en la marcha.

El documento también señala que en los próximos 30 días se hará una "inspección mixta" en el Tipnis para detectar y expulsar "de manera inmediata" a colonos asentados ilegalmente en el parque natural.

Tras meses de insistir en que la carretera se construiría "sí o sí", Morales finalmente cedió el viernes y envió al Congreso las reformas legales que vetan definitivamente esa y de "cualquier otra carretera" en el Tipnis.

También accedió a legislar la "intangibilidad" del parque, para protegerlo de asentamientos ilegales de colonos que no pertenezcan a las etnias nativas de la zona.

Los nativos del Tipnis habían acusado a Morales de promover la carretera, construida por la firma brasileña OAS, para que los cultivadores de coca de su bastión político del Chapare, vecino del parque, ampliaran sus cultivos de esa hoja, base para la producción de cocaína.

Grupos leales al mandatario anunciaron hoy que insistirán en que la carretera se construya, según dijo a periodistas la líder en el Chapare del partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), la cocalera Leonilda Zurita.

"Nosotros no renunciaremos al proyecto (...) nos vamos a movilizar, lucharemos hasta las últimas consecuencias, hasta que culmine" la construcción de la "beneficiosa" carretera, declaró la líder oficialista.

Las reforman legales propuestas por Morales el viernes para superar el conflicto fueron enviadas al Parlamento y el vicepresidente Álvaro García Linera, también presidente del Legislativo, convocó a sesión para tratarlas el lunes.

"Esto es un avance importante. La marcha logró revertir la ley aprobada en el Congreso y logró también introducir el artículo trabajado por nuestros hermanos indígenas para que la carretera no atravesara el Tipnis", dijo hoy Vargas a los medios.

Agregó que "la vigilia se mantendrá" en la plaza Murillo, frente a la Presidencia, hasta resolver otras quince demandas indígenas sobre operaciones petroleras en el sureste de Bolivia, el derecho constitucional a ser consultados sobre obras que les afecten y garantías para sus territorios.

Ni Morales ni sus colaboradores han concretado qué harán ahora con el crédito de 332 millones de dólares que otorgó Brasil para la obra ni con el contrato con OAS.

La marcha indígena puso a Morales contra la pared al ser recibida el miércoles de manera triunfal por decenas de miles de habitantes de La Paz, tras superar bloqueos de partidarios del presidente, una brutal represión policial y muy adversas condiciones del camino.

Los amazónicos caminaron más de 500 kilómetros desde la ciudad de Trinidad, casi al nivel del mar, y subieron los Andes hasta La Paz, pasando esta semana un tramo a más de 4.500 metros de altitud y acampando a la intemperie.

Tras haberlos acusado de agentes del imperialismo y la derecha, o de "turistas", entre otros insultos, Morales salió anoche a saludar a los acampados ante la Presidencia y les reiteró que él no ordenó el ataque policial del 25 de septiembre, del que ningún funcionario se hace responsable.