Al menos 25 personas han muerto desde el pasado jueves en los combates librados en Saná entre las tropas leales al presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, y los milicianos de una tribu rival, informaron hoy a Efe fuentes médicas y testigos.

Los enfrentamientos continúan entre ambos bandos en los barrios de Al Hasaba, Al Sufan, Al Nahda y Al Masna de la capital yemení, donde se escuchan fuertes explosiones.

Entre las víctimas mortales hay ocho soldados, nueve milicianos tribales y ocho habitantes de la zona, en la que se encuentra la residencia del líder tribal Sadeq al Ahmar, que desde el pasado mayo mantiene continuos choques con las fuerzas de Saleh.

Según las fuentes médicas y los testigos, la mayoría de los civiles fallecieron por proyectiles de mortero que impactaron en sus viviendas.

Las fuerzas gubernamentales cerraron estos barrios, de donde se elevan grandes columnas de humo negro.

Además, según pudo constatar Efe, tropas leales al mandatario yemení comenzaron a atacar el cuartel de la desertora Primera Brigada Blindada, comandada por el general Ali Mohsen al Ahmar, que se unió en marzo pasado a los opositores que piden la caída de Saleh.

Los militares disidentes heridos en este ataque están siendo atendidos en el hospital de campaña instalado en la cercana plaza Al Taguir (cambio), centro de las protestas contra Saleh.

Esta agresión se da en represalia por los supuestos ataques de esta brigada desertora contra posiciones gubernamentales.

Este recrudecimiento de la violencia coincide con la resolución adoptada ayer por el Consejo de Seguridad de la ONU, que decidió pedir a Saleh que firme la iniciativa del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para abandonar el poder.

Esta resolución, la primera adoptada por unanimidad en el máximo órgano de decisiones de Naciones Unidas, exige también al presidente yemení, que lleva 33 años en el poder, que ponga fin a la represión de las manifestaciones pacíficas y condena las continuas violaciones de los derechos humanos.