El líder de los indígenas que acampan a las puertas del Palacio de Gobierno de La Paz, Fernando Vargas, dijo que el "proceso de cambio" boliviano sería mejor sin el presidente Evo Morales, porque éste, afirmó, viola la Constitución y las leyes y está llevando las reformas al "abismo".

"Sin Evo Morales puede ser tal vez mejor y se puede dar cumplimiento a la Constitución, porque lo grave es que diga: 'yo hago lo que quiero y no importa si violo la ley, porque para esto están mis abogados atrás, para que me lo resuelvan'", señaló Vargas en una entrevista con Efe ante el Palacio presidencial.

Vargas es líder del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), donde viven 8.000 mojeños, chimanes y yuracarés opuestos a una carretera financiada por Brasil y construida por una empresa brasileña que atravesará el corazón de esa reserva de 1,2 millones de hectáreas.

El conflicto puso esta semana a Morales contra la pared con el ingreso triunfal de miles de indígenas a La Paz y el campamento que instalaron en la plaza Murillo, frente al Palacio Presidencial, para presionar al gobernante a que desista definitivamente de construir la carretera.

Vargas, mojeño nacido hace 46 años en la comunidad Paraíso del Tipnis, cobró notoriedad por ser uno de los principales líderes de la marcha que llegó a La Paz el miércoles, tras 66 días de travesía desde la Amazonía.

También por sus criticas frontales al mandatario, de origen aimara, a quien acusa de mentiroso, de no respetar las leyes ni a los indígenas, y de promover una obra que redundará en la producción de más cocaína.

A su juicio, Morales violó los derechos indígenas consagrados en la Carta Magna por no haber consultado a los pueblos del Tipnis de forma previa sobre la obra, que está en ejecución desde hace meses, ni respetar los convenios internacionales que los protegen.

Remarcó que, si una autoridad hace algo a sabiendas de que está prohibido, "tiene mayor responsabilidad y mayor culpabilidad".

"Un proceso de cambio no es mandar apalear a los indígenas, un proceso de cambio no es pasar una carretera donde hay una gran cantidad de biodiversidad, donde hay un espacio intacto, donde la Madre Tierra se está poniendo en riesgo", declaró Vargas en su entrevista con Efe.

También aludió a la brutal represión policial sufrida por los indígenas el pasado 25 de septiembre cerca del poblado amazónico de Yucumo, operación por la que Morales pidió perdón aunque no asumió responsabilidades alguna por ella.

"Nos hallamos sorprendidos porque no puede ser que en un gobierno indígena se violen derechos indígenas, que en un gobierno indígena se tengan que atropellar sus propios territorios", agregó en su crítica insistente a Morales, cuya imagen de ecologista e indigenista ha quedado muy dañada.

Según Vargas, el "proceso de cambio" boliviano, con sus reformas para los indígenas y las políticas económicas para tener un país "plural y comunitario", como establece la Carta Magna, va camino al "abismo" por una "mala conducción, por una falta de política clara".

La construcción de la carretera es un ejemplo, según Vargas, de un error en la política económica, ya que se entregará el parque natural para beneficio de las trasnacionales y de sus exportaciones desde Brasil a los puertos del Pacífico, usando a Bolivia solo como "puente" comercial, ya que no tiene industria competitiva.

"Defendemos a muerte este espacio territorial, primero porque es territorio indígena y segundo porque es parque nacional", sostuvo Vargas, que no duda en asegurar que la consecuencia de la obra será el "genocidio" y "etnocidio" de los pobladores del Tipnis, por la deforestación y la invasión de campesinos cocaleros.

Los indígenas están convencidos de que los productores de coca de la zona aledaña del Chapare, bastión político de Morales, se adueñarán del parque, aunque el mandatario ha prometido evitar nuevos asentamientos campesinos en la zona.

No obstante, según Vargas, en 100.000 hectáreas del parque ya viven 10.000 campesinos que "lo único que hacen es cultivar coca para la producción de cocaína", porque sus cultivos no pasan por los mercados legales donde se vende la hoja para la práctica minoritaria del masticado que realizan algunos sectores bolivianos.

"En realidad los mismos cocaleros son los mismos narcotraficantes, porque ellos son los que cultivan y ellos son también los que fabrican (el estupefaciente). Es por eso que nosotros no vamos a permitir que la carretera atraviese el corazón del Tipnis", subrayó Vargas.

El líder indígena calcula que en 18 años la carretera ocasionará la deforestación de 600.000 hectáreas, la mitad del parque, originando daños irreparables en la biodiversidad.

Por Javier Aliaga.