El reo de origen cubano Manuel Valle, ejecutado hace menos de un mes en Florida (EE.UU.), envió poco antes de morir una carta al arzobispo de Miami, Thomas Wenski, en la que dice estar en paz con Dios, aunque en ella no menciona el crimen del que era acusado, el asesinato de un policía en 1978.

"Estoy bien, en paz y preparado para lo que sea que Dios tiene reservado para mí en la próxima semana", escribió Valle en una misiva fechada el pasado 23 de septiembre, cinco días antes de su ejecución y que fue recibida por el arzobispo el pasado 3 de octubre.

Valle, de 61 años, fue ejecutado el 28 de septiembre mediante una inyección letal en la Prisión Estatal de Florida, en Starke, en el norte del estado, después de que el Tribunal Supremo de EE.UU. rechazara atender los recursos presentados.

Al igual que muchas otras autoridades de distinta índole y procedencia, el arzobispo Wenski había pedido al gobernador de Florida, Rick Scott, que cancelara la ejecución.

La carta de dos páginas fue difundida hoy por The Miami Herald, que se hace eco además de declaraciones en las que el arzobispo insiste en que se tendría que haber respetado la vida de Valle: "¿Realmente queremos transmitir que matar está mal matando a alguien?".

En la carta, Valle dice que acepta su destino y agradece el apoyo recibido por parte del arzobispo, al que asegura que, aunque su "amabilidad" e intentos de salvar su vida no den resultado, los esfuerzos realizados "animarán a otros muchos a tomar nota e involucrarse más en el futuro".

"Si es así, sentiré que mi muerte no será en vano", añade Valle en su escrito, en el que insiste en que "la paz interior reside" en su "corazón y en el alma". "Estoy más que preparado para el más allá", añade.

Al respecto, explica que está preparado "para ver a mis seres queridos que se han ido antes que yo. Y luego esperar la llegada de aquellos que debo dejar atrás en este momento. Porque no hay duda en mi mente de que finalmente nos reuniremos de nuevo".

Valle fue sentenciado a la pena de muerte por el asesinato del policía Louis Peña en Coral Gables, en el condado de Miami-Dade, cuando le detuvo por una infracción de tránsito, según el documento judicial del caso.