La primera ministra de Tailandia, Yingluck Shinawatra, admitió hoy que no existe forma de contener el gran volumen de agua procedente de la inundada meseta central y que ahora amenaza con anegar Bangkok, la capital del país.

"El agua de las inundaciones viene por todas direcciones y no podemos controlarla dado que el caudal en enorme", dijo en conferencia de prensa la jefa del Gobierno.

Shinawatra calificó de "crisis nacional" y problema abrumador" las inundaciones registradas en 26 provincias del norte y de la meseta central y que han causado la muerte de al menos 320 personas con más de 2,4 millones de afectados.

"No podemos bloquear el agua por siempre", precisó Shinawatra cuando se cumplen tres meses desde que los primeros ríos y pantanos se desbordaron a raíz de las copiosas lluvias del monzón y el agua comenzó a cubrir grandes extensiones del medio rural.

A continuación, las provincias del norte y la región central se inundaron una tras otra.

Las autoridades de Bangkok ordenaron ayer miércoles la primera evacuación,- de unas mil personas de un barrio de la periferia - después de que alertaran de que surgían nuevos frentes de lucha para evitar la inundación de la capital, donde residen cerca de diez millones de personas.

El responsable del centro de crisis creado por el Gobierno y a su vez ministro de Justicia, Pracha Phomok, dijo al canal estatal de televisión, que el flujo de agua amenaza también con superar los diques reforzados con centenares de miles de sacas de arena.

"Me preocupan los residentes de Bangkok porque si no conseguimos controlar la situación o no podemos achicar todo el agua que llega, existe la posibilidad de que nuestra Bangkok se inunde", señaló.

Según los datos del Ministerio de Trabajo, al menos 14.000 fábricas y negocios han detenido su actividad por los daños causados por las inundaciones y unos 663.000 trabajadores están temporalmente parados.

La crisis creada por las inundaciones está poniendo a prueba la capacidad de gestión de la primera ministra y su Gabinete, en el poder desde agosto pasado y contra el que arrecian las críticas por la forma en la que está manejando el desastre, así como por ocultar al público su verdadero alcance.