Las autoridades mexicanas anunciaron el martes el despido de casi 1.000 policías para erradicar la corrupción generada por la devastadora violencia en el estado de Veracruz.

Arturo Bermúdez, secretario de Seguridad Pública del estado de Veracruz, dijo que 980 policías estatales fueron dados de baja en las pasadas dos semanas luego de no pasar el detector de mentiras y otras pruebas. Apenas 27% de los 6.000 efectivos de la fuerza han realizado las pruebas.

El anuncio del martes se dio cuatro días después de que el presidente de México Felipe Calderón dijo que el estado de Veracruz, en la costa del Golfo de México, fue dejado en manos del brutal cartel de Los Zetas.

Se ha registrado un incremento en los crímenes involucrados con el narcotráfico en ese estado desde mediados del año. Unas 67 personas han muerto en dos recientes matanzas colectivas aparentemente ligadas con el cartel de Sinaloa que ataca al de Los Zetas.

Calderón ha emplazado tropas y policías federales en Veracruz.

Horas antes, la policía federal mexicana informó que había detenido al cabecilla de una organización de narcotraficantes en una violento combate por el control del balneario de Acapulco, en la costa del Pacífico mexicano.

Christian Arturo Hernández Tarín, cabecilla del cartel de drogas "la barredora", fue detenido el martes en el estado de Guerrero, dijo el Departamento de Seguridad Pública.

El grupo de Hernández se enfrentaba con otro grupo de narcotraficantes el Cartel Independiente de Acapulco por el control del balneario desde el 2010 cuando fue arrestado el líder del grupo, Edgar Valdez Villareal, nacido en Texas, conocido como "La Barbie".

El departamento dijo que ambos grupos se habían apartado de la organización de Valdez porque no les gustaba el liderazgo del nuevo jefe, provocando una ola de violencia que ha aterrorizado a los habitantes de Acapulco.