El Gobierno tailandés aseguró hoy que Bangkok se encuentra fuera de peligro tras bajar el nivel del agua contenida por los muros que protegen la ciudad de las riadas que bajan del norte.

"Las operaciones del Gobierno están resultando bien. En cuanto al nivel del agua, es satisfactorio y ciertamente no anegará Bangkok", afirmó el general de la Policía Pongsapat Pongcharoen, portavoz del equipo de crisis.

Según las autoridades, gran parte del agua que rodeaba la capital ha conseguido ser drenada hasta el mar a través del río Chao Phraya y del sistema de canales que atraviesan Bangkok, informó el diario "Bangkok Post".

Durante el fin de semana, la capital ha estado en estado de alerta, con sacos de arena y muros construidos en torno a las viviendas y negocios de gran parte de la ciudad.

Al menos 297 personas han muerto y dos se encuentran desaparecidas a causa de las inundaciones que afectan desde el pasado julio al centro y norte del país, con más de 2,3 millones de damnificados.

Las inundaciones han anegado cinco parques industriales en la provincia de Ayutthaya, donde el agua alcanza dos metros en algunas partes de la ciudad y han causado daños en templos declarados patrimonio de la humanidad.

La Federación Tailandesa de Industria estima que los daños por las inundaciones ascienden a 190.000 millones de bat (unos 4.400 millones de euros).

Los fabricantes japoneses Toyota y Honda, que producen en Tailandia el 7 por ciento de sus automóviles en el mundo, han tenido que paralizar sus fábricas debido a las inundaciones.

El Gobierno ha rebajado las previsiones de crecimiento económico para este año del 4 al 3,7 por ciento a causa de las pérdidas originadas por las riadas.

Unas 110.000 personas se encuentran en centros de evacuación debido a las inundaciones, que mantienen anegado un tercio del país y 1,1 millones de hectáreas de plantaciones de arroz, aunque las autoridades aseguran que no peligran las exportaciones.

Tailandia sufre todos los años inundaciones y avalanchas de tierras fruto de las copiosas precipitaciones que caen durante la estación lluviosa o de los monzones, que arranca a finales de mayo o en junio y se prolonga hasta octubre.