Representantes de la comunidad cristiana en Egipto rechazaron hoy la actuación de las autoridades en la crisis desencadenada por la reciente muerte de manifestantes coptos y exigieron la dimisión del Gobierno.

El presidente de la Organización General de los Coptos en Egipto, Sherif Doss, acusó en rueda de prensa al Ejecutivo liderado por Esam Sharaf de "ser incapaz de controlar los últimos sucesos en el país", por lo que consideró que éste ha perdido la confianza de su comunidad.

Doss lamentó los infructuosos intentos de las asociaciones cristianas de reunirse con el Consejo de Ministros desde la renuncia del presidente Hosni Mubarak el pasado 11 de febrero.

"Queremos mostrarle (al Gobierno) nuestros problemas claramente pero hasta ahora éste no ha puesto en marcha sus promesas con seriedad", manifestó el jefe de la organización de los coptos egipcios, que representan una décima parte de la población del país y son miembros de una de las iglesias más antiguas de Oriente.

Ayer, el viceprimer ministro Hazem Beblawi presentó su dimisión ante la Junta Militar que dirige el país desde la caída de Mubarak, si bien esta se negó a aceptarla en un momento crítico para la transición democrática.

Insatisfecho con esta respuesta, Doss insistió en reclamar responsabilidades políticas por los sucesos del pasado domingo, 9 de octubre, en el centro de El Cairo, en los que murieron al menos 25 personas como consecuencia de los enfrentamientos entre los manifestantes y el ejército.

También pidió cuentas a los responsables de la televisión y la radio estatales por la cobertura informativa de los hechos, ya que "sus declaraciones carecieron de credibilidad, no se correspondieron con la realidad y pusieron a Egipto a un paso de la guerra civil y sectaria".

La noche de los disturbios, esos medios culparon a los manifestantes de iniciar la violencia contra las fuerzas del orden, aunque a medida que pasó el tiempo fueron matizando el mensaje.

Entre sus reivindicaciones, la Organización General de los Coptos destacó la necesidad de reforzar la seguridad de las iglesias y las instituciones coptas en todo el país, sobre todo, de cara a las próximas elecciones que se celebrarán a partir del próximo 28 de noviembre.

Además, la organización copta pidió que se investigue al gobernador de la provincia de Asuán, donde la reciente quema de una iglesia prendió la mecha del descontento popular y motivó la protesta en la capital.

En la conferencia también estuvieron presentes líderes políticos de tendencia liberal como el magnate Naguib Sawiris, fundador de del Partido de los Egipcios Libres, que criticó la violencia con la que se reprimió a los manifestantes a diferencia de otras protestas pacíficas en el país.

"Estamos ante un verdadero dilema porque la situación en Egipto no aguanta cosas así y las Fuerzas Armadas deben asumir su responsabilidad", indicó Sawiris.