Los trabajadores de la central nuclear de Fukushima participaron hoy en un simulacro de terremoto en la maltrecha planta, el primer ejercicio de este tipo desde el gran seísmo de marzo, que desató el peor accidente atómico en 25 años.

El entrenamiento simuló la respuesta del personal de la planta en caso de que se produjera un temblor de 8 grados de magnitud en la escala abierta de Richter (un grado menos que el del 11 de marzo) que inutilizara el sistema de refrigeración de los reactores, al igual que sucedió entonces.

Los operarios reaccionaron bajo el supuesto de que el seísmo inutilizaría las bombas que suministran agua a las unidades y también el tanque para almacenar el agua descontaminada que luego se utiliza como refrigerante, informó la agencia local Kyodo.

Unas 30 técnicos de la central han tomado parte en el entrenamiento, diseñado para revisar una serie de procedimientos en caso de desastre, como la medición de los niveles de radiación o la instalación de mangueras para transportar agua marina que sirva para enfriar los reactores.

El simulacro contó también con la presencia de inspectores de seguridad nuclear del Gobierno nipón.

Tras el accidente de marzo, la Agencia de Seguridad Nuclear nipona ha pedido a las eléctricas regionales japonesas que apliquen medidas alternativas a las ya existentes para reforzar la seguridad de sus centrales nucleares en caso de emergencia.

Por su parte, TEPCO, operadora de la maltrecha central, ha anunciado que prevé realizar un simulacro similar al de hoy en su planta de Fukushima Daini, que también resultó dañada por la catástrofe de marzo, aunque los técnicos lograron llevar los reactores a "parada fría" sin que se produjeran filtraciones.

Las crisis en la central de Fukushima Daiichi, que TEPCO espera cerrar en enero de 2012, ha supuesto la peor desde la de Chernóbil (Rusia) en 1986 y sus emisiones han afectado a la ganadería, la agricultura y la pesca local, además de obligar a evacuar a decenas de miles de personas de la zona que rodea la planta.