La policía redobló las medidas de seguridad en el centro de la capital ucraniana en prevención de incidentes entre partidarios y detractores de la ex primera ministra y líder opositora Yulia Timoshenko, juzgada por presunto abuso de poder y quien hoy recibirá la sentencia.

Efectivos antidisturbios instalaron vallas metálicas en la Kreschátik, la principal avenida de Kiev, para separar las tiendas de campaña que instalaron anoche seguidores y detractores de la exjefa de Gobierno, para quien la fiscalía pide una pena de siete años de prisión.

La acusación sostiene que Timoshenko, en prisión preventiva desde agosto pasado, se excedió en su atribuciones como jefa del Ejecutivo al firmar en 2009 un acuerdo de gas con Rusia que las actuales autoridades consideran oneroso para los intereses nacionales.

El Gobierno asegura que el cumplimiento de esos contratos supondría para el país la pérdida de 80.000 millones de dólares en sus diez años de vigencia.

Según el viceprimer ministro y titular de Industrias de Ucrania, Boris Kolésnikov, debido a esos acuerdos Ucrania paga por cada mil metros cúbicos de gas natural ruso 200 dólares más que Alemania y otros países europeos.

Desde el banquillo de los acusados la ex primera ministra ha denunciado que la persecución judicial en su contra ha sido orquestada por el actual presidente del país, Víctor Yanukóvich, por motivos estrictamente políticos.

La víspera, el jefe del Estado manifestó que no le interesa ni el caso ni el veredicto contra su adversaria política.

"El juicio contra Timoshenko atañe al ámbito del derecho y las leyes", puntualizó.

El juicio ha causado preocupación en la Unión Europea, que ha advertido a Ucrania en varias ocasiones de que la condena de Timoshenko podría afectar a las actuales negociaciones para la firma de un acuerdo de asociación y el establecimiento de una zona de libre comercio.