Washington dijo hoy adiós a una imagen insólita, la de los cuatro ingenieros que durante la última semana han examinado haciendo "rappel" los daños que el terremoto del 23 de agosto provocó en el emblemático obelisco de la capital.

La curiosa inspección exterior, que ha causado expectación entre turistas y curiosos de la ciudad, concluyó hoy y los ingenieros elaborarán un estudio con los resultados que ayudará a determinar cómo debe ser reparado el edificio, informó el Servicio de Parques Nacionales de EE.UU.

El monumento, uno de los más visitados por los turistas en la capital estadounidense, permanece cerrado desde que un sismo de 5,8 grados de magnitud en la escala de Richter sacudió la ciudad el 23 de agosto pasada y así continuará "indefinidamente" por razones de seguridad, ya que el terremoto causó numerosas grietas en sus muros.

Sin embargo, el fuerte sismo no dañó la estructura del obelisco, que permanece intacta.

Los cuatro ingenieros, que trabajaron uno en cada muro del monumento, examinaron piedra a piedra para comprobar de manera minuciosa todos los daños que provocó el terremoto.

El icónico obelisco, de 170 metros de altura, nunca antes había sido dañado por un desastre natural; incluso sobrevivió ileso al terremoto de 1897, que fue más fuerte que el de agosto.

El observatorio situado en la parte superior del monumento, el punto más alto de la ciudad, es una de las atracciones turísticas más demandadas de la capital, tanto que los pases deben reservarse con meses de antelación.