Al menos trece personas, de ellas doce chiíes, murieron hoy y siete resultaron heridas por disparos de un grupo de desconocidos armados a un autobús en el oeste de Pakistán, informó a Efe una fuente oficial.

El ataque tuvo lugar en la conflictiva ciudad de Quetta, capital de la provincia paquistaní de Baluchistán, y los atacantes, montados en motos, obligaron al conductor a parar antes de subir al autobús y comenzar a disparar de manera indiscriminada.

"Está claro que estamos ante un ataque de tipo sectario contra los chiíes, que son de etnia hazara", dijo a Efe el jefe de operaciones de la Policía de Quetta, Hamid Shakeel, al explicar que el otro fallecido era pastún.

A primera hora de la mañana ningún grupo había reivindicado los hechos, pero Shakeel se mostró seguro de que el ataque fue perpetrado por "una de las bandas sectarias" que operan en Quetta, una ciudad con un largo historial de atentados.

El autobús se dirigía hacia el barrio de Hazara Ganji, donde se han congregado grupos de residentes y hay disturbios como señal de protesta que la Policía está intentando controlar en previsión, según el oficial policial, de "nuevos incidentes".

En Pakistán son habituales los sucesos armados entre grupos radicales seguidores del credo islámico mayoritario en el país, el suní, y miembros de la etnia chií, que compone en torno al 20 por ciento de la población paquistaní.

En la ciudad de Quetta operan varias organizaciones insurgentes, como los talibanes, y tanto una amalgama de grupos separatistas que defienden la independencia de Baluchistán como de mafias armadas que operan a ambos lados de la frontera afgano-paquistaní.

Los atentados terroristas y ataques de carácter étnico son habituales en la región, que figura entre las que registran un más alto índice de criminalidad y violencia política en el mundo.