Unos 1.500 estudiantes de Fortul marcharon hoy por las calles de esta población del noreste de Colombia para clamar por la puesta en libertad de la escolar Nohora Muñoz, secuestrada la víspera a las afueras de su escuela.

"Libertad, libertad, libertad", "Queremos a Nohora" o "Nohora, estamos contigo", fueron algunas de las consignas que corearon los escolares a lo largo del recorrido de la manifestación, que terminó con un acto religioso a la salida de la localidad.

"Quisimos que los niños, jóvenes y profesores expresaran su rechazo a lo que estamos viviendo", dijo a Efe por teléfono el educador José Alberto Barbesi, rector del Colegio Departamental "Alejandro Humboldt", en el que estudia la niña.

La menor, hija del alcalde de la población, Jorge Enrique Muñoz, y secuestrada la víspera, cursa allí junto a otros 30 niños el quinto grado de primaria, grupo del que ella es "personera estudiantil" (representante de los alumnos).

"Es (el secuestro de la escolar) algo extraño para los niños, porque es la primera vez que suceden situaciones de este tipo en la localidad", dijo Barbesi, quien marchó junto a todos ellos.

La marcha partió de las dos concentraciones educativas de Fortul e hizo una parada frente a la casa familiar de la Nohora, cuyo padre le envió hoy mensajes de aliento por varias radios y pidió a sus captores que enmienden el error con su devolución sana y salva.

Una vez cumplido el gesto de solidaridad con los padres de Nohora, los manifestantes tomaron hacia La Ye, zona periférica en la que convergen las carreteras de acceso a Fortul.

Por allí fue por donde desaparecieron los desconocidos que la hicieron cautiva el jueves por la mañana, cuando se desplazaba hacia el "Alejandro Humboldt" en una motocicleta conducida por su madre, a quien los hombres también retuvieron, aunque de manera momentánea.

Un oficio religioso presidido por el párroco de la localidad puso fin a la manifestación.

"A la gente que actúa de este manera le quisiéramos pedir mayor sensibilidad humana, que respete los derechos de las niñas y niños", dijo Barbesi, y apuntó que "como se ha dicho en muchos espacios, la escuela es un lugar neutral y debe estar fuera del conflicto que pueda vivirse en una región".