La ONU subrayó hoy en Haití la importancia de reforzar las capacidades del país ante los desastres y de completar iniciativas de desarrollo decisivas a la hora de mejorar la respuesta humanitaria en el país caribeño, azotado durante los últimos años por sucesivas catástrofes naturales.

La responsable de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, Valerie Amos, de visita en Haití, subrayó en un comunicado la importancia de disponer de "necesidades claramente identificadas" a la hora de organizar la acción de las agencias y organizaciones humanitarias.

Amos hizo estas consideraciones en coincidencia con un taller sobre este asunto que comenzó hoy en Puerto Príncipe con la participación de 130 representantes de ministerios, organizaciones humanitarias y personal de la ONU.

La agenda de la representante de Naciones Unidas en el país antillano incluye entrevistas con el presidente, Michel Martelly, así como con desplazados por el sismo del año pasado y funcionarios humanitarios, incluido el responsable de la OCHA en la empobrecida nación, Nigel Fisher.

La ONU destaca que la población que vive en campamentos de desplazados tras el terremoto de 2010 ha descendido un 61 por ciento desde julio del pasado año, cuando 1,5 millones de personas vivían bajo lonas y carpas.

El ritmo de salida de estos campamentos, con todo, se ha ralentizado desde marzo y, aunque el número de viviendas, el empleo y los servicios sociales crecen, "cientos de miles de desplazados haitianos no disponen todavía de acceso a estos programas", indicó el comunicado.

La nota recordó que sigue siendo urgente el acceso al agua potable y obtener garantías de un mínimo de higiene, así como la protección ante casos de violencia de género y desalojos forzados que se producen en algunos campamentos.

En cuanto a la epidemia de cólera que sufre el país desde octubre del pasado año, recordó que unas 6.334 personas han muerto a causa de la enfermedad, que ha afectado a más de 450.000, por lo que sigue siendo prioritaria la mejora de la sanidad y el acceso al agua potable, inexistente en amplias áreas del país.

El riesgo de inseguridad alimentaria que padecen 4,5 millones de personas, más del 50 % de la población, preocupa también al organismo multinacional, que resalta factores ligados a este problema como el desempleo de muchas familias afectadas por el terremoto, el crecimiento económico negativo del 5 % entre 2010 y 2011 y la subida de los precios de los alimentos.