María Esposito estaba a punto de rendirse. Ya muy débil y con un peso de 42 kilogramos (92 libras), no podía soportar otra ronda de quimioterapia en su lucha contra el linfoma de Burkitt en su cuarta etapa que le había invadido el cuerpo mientras estaba embarazada de su segundo hijo.

Pero tal como ella y su familia habían hecho desde que le diagnosticaron en 2005 esta forma rara y agresiva de cáncer, Esposito elevó sus plegarias al hombre que se había aparecido en el sueño de su esposo como la única persona que podía salvarla: el papa Pío XII.

Esposito sobrevivió, se curó después de un solo ciclo de quimioterapia de seis semanas, en una recuperación que ella dice asombró a los médicos que la atendían y que a ella la convenció de que el Papa que rigió durante la Segunda Guerra Mundial había intercedido por ella ante Dios para salvarla.

El caso de Esposito, que la profesora de 42 años relató a The Associated Press en su primera entrevista con la prensa, fue propuesto al Vaticano como el milagro necesario para avanzar hacia la beatificación de Pío XII, en uno de los trámites de canonización más controversiales emprendidos debido a la afirmación de numerosos judíos de que el Pontífice no hizo lo suficiente para detener el Holocausto.

El principal biógrafo de Pío XII, la hermana estadounidense Margherita Marchione, pugna por el caso del milagro de Esposito y lo presentó personalmente al número dos del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.

El papa Benedicto XVI había allanado el camino a la posible canonización de Pío XII en diciembre de 2009 cuando confirmó que el extinto Pontífice tuvo una vida de virtud cristiana "heroica". Lo único necesario ahora es la ratificación del Vaticano de que realmente ocurrió el "milagro".

"Tengo la certeza de que dentro de mí obró la mano de Dios, gracias a la intercesión del papa Pío XII", manifestó Esposito durante una entrevista reciente en su comedor, en el que reinaba la alegría en la localidad de Castellammare di Stabia, en la costa de Amalfi. "Estoy convencida de que ocurrió".

Los médicos y las autoridades eclesiásticas no están tan seguras de que haya obrado un milagro.

El obispo local de Esposito, monseñor Felice Cece, solicitó a la mujer a principios de año que le rindiera testimonio personal para determinar si la recuperación de ella carecía de explicación médica, uno de los requisitos cruciales que necesita el Vaticano para corroborar que sí obró un milagro.

Después de que consultara con dos médicos externos, Cece determinó que Esposito pudo haber sanado debido a un sólo ciclo de quimioterapia y básicamente cerró el caso.

Sin embargo, los partidarios de Esposito, encabezados por Marchione, decidieron recurrir a una autoridad eclesiástica mayor que la del obispo Cese y enviaron el expediente médico completo para revisión a la oficina de canonizaciones del Vaticano.

"Fui salvada. Doy gracias al Señor", señaló Esposito. "Si (Pío XII) hizo algo por mí, sé que debo hacer algo por él".

El reverendo Peter Gumpel, historiador jesuita que encabeza la causa para la canonización de Pío XII desde hace casi dos décadas, dijo que el caso está en consideración pero sin ulteriores compromisos.

"Estamos apenas en las etapas muy previas a la investigación preliminar, y desconocemos si proseguirá el proceso", dijo Gumpel, quien afirmó que de cualquier manera pasarán años para que pueda fructificar.

Los procesos de canonizaciones del Vaticano han suscitado por mucho tiempo las dudas de los escépticos.

Algunos ponen en tela de juicio, por ejemplo, si el diagnóstico original fue correcto en la monja francesa cuya cura inexplicable del mal de Parkinson que sufría allanó el camino a la beatificación del papa Juan Pablo II.

Otros también han cuestionado la canonización de la judía conversa Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz O.C.D) debido a la niña de dos años que sobrevivió a una intoxicación con Tylenol.

De igual manera, las dudas manifestadas en torno al posible milagro de Pío XII son sólo nueva evidencia de los obstáculos y divisiones teológicas, históricas y políticas profundas que ha enfrentado la causa para la canonización del Pontífice desde que fue emprendida en 1965.

Pío XII fue papa de 1939 a 1958. Antes de su elección fue el número dos del Vaticano y previamente nuncio ante Alemania.

Debido a su participación amplia en las relaciones diplomáticos del Vaticano con los nazis, lo que Pío XII haya hecho o no durante la guerra se convirtió en uno de los aspectos de mayor división en las relaciones entre el Vaticano y los judíos.

En fecha más reciente, su proceso para beatificarlo se ha convertido en un campo de batalla simbólico en el debate sobre el futuro de la Iglesia Católica.

Los progresistas se oponen a la beatificación porque para ellos Pío XII representa a la iglesia antes de las reformas modernizadoras adoptadas durante el Segundo Consejo Vaticano. Los tradicionalistas y los conservadores apoyan el proceso precisamente por las mismas razones.

El Vaticano insiste en que Pío XII, mediante su diplomacia silenciosa salvó vidas judías y que si se hubiera hecho pronunciamientos más enérgicos contra los nazis esto habría acarreado más muertes. Los detractores arguyen que Pío XII podría haber hablado más y hecho más por los judíos ante los nazis.

"La referencia del Papa como un simple cobarde moral en cuanto a lo que se refiere al asesinato de los judíos de Roma es difícil de aceptar para cualquier de los que estudiamos qué ocurrió realmente", dijo el antropólogo e historiador David Kertzer, de la Universidad Brown, autor de un libro que saldrá a la venta sobre el predecesor de Pío XII, el papa Pío XI.

A pesar de la oposición, la causa para la beatificación de Pío XII avanza a un ritmo impresionante en medio de los esfuerzos concertados y cada vez más intensos de Benedicto XVI y partidarios del extinto pontífice para realzar las virtudes de éste y desacreditar a quienes tienen opiniones al contrario.

Está previsto la inauguración de un museo en honor de Pío XII, así como conferencias y exposiciones.

El diario del Vaticano, principal promotor de la canonización de Pío XII, publicó en fecha reciente algunas de las acciones del extinto Papa para la protección de los judíos, a los que refugió en conventos alrededor de Roma durante la ocupación nazi.

Durante un festival cinematográfico auspiciado por el Vaticano y que se efectuó en mayo se proyectaron tres documentales de corte entusiasta sobre el papado de Pío XII.

El propio Benedicto XVI elogió hace poco a Pío XII y lo describió como un héroe durante la guerra.

Diversos grupos judíos e historiadores han afirmado durante años que el Vaticano no debería impulsar la beatificación de Pío XII mientras la Santa Sede no abra totalmente los archivos secretos de ese papado a los expertos para una investigación independiente.

Es previsible que este proceso tarde varios años más.

"Mi postura ha sido siempre, y se lo expresé al papa Benedicto XVI, que este asunto (el proceso de la canonización de Pío XII) sea aplazado cuando menos hasta que ya no esté con nosotros la última generación de los sobrevivientes del Holocausto, a fin de no echar sal a sus heridas", manifestó el rabino David Rosen, jefe de relaciones con otras fes en el Comité Judío de Estados Unidos.