Un bloque de convictos de la ETA pidió el fin de la violencia como medio para crear un país vasco independiente, aunque sin pedir la disolución de la organización armada proscrita, por lo que el gobierno socialista calificó a la medida de importante pero insuficiente.

Un grupo formuló la petición en nombre de los 700 presos de ETA en España y Francia en una nota emitida el viernes por la noche, y a continuación agregó un pedido de amnistía.

El pedido respalda el acuerdo logrado el año pasado por grupos de la extrema izquierda vasca — especialmente de la proscrita Batasuna, el brazo político de ETA — y asociaciones de familiares de los presos según los cuales la independencia vasca debería ser obtenida por medios pacíficos, no por la fuerza de las armas.

Empero, los etarras no condenaron la violencia ni pidieron la disolución de ETA, como exige el gobierno español, además de pedir un referéndum para que la población decida si se independiza o sigue siendo parte de España, medida que también rechaza el gobierno.

ETA declaró una tregua unilateral en septiembre del 2010, y en enero dijo que era permanente y que aceptaría su verificación por observadores internacionales.

La organización asesinó a 829 personas desde que empuñó las armas en 1968 para crear un país vasco independiente con cuatro provincias del norte de España y tres del sudoeste de Francia.

Empero, ha sido diezmada en los últimos años por las detenciones practicadas a ambos lados de la frontera, y no ha cometido homicidios en España en más de dos años.

El portavoz del Gobierno y ministro de Fomento, José Blanco, consideró el sábado "inédito" el comunicado de los presos etarras, aunque estimó que "no es definitivo" porque no anuncia el final de ETA.

"El comunicado es inédito porque es la primera vez que se produce por parte de los presos de ETA. Es un paso importante, relevante, pero no el que toda la sociedad y el Gobierno deseaban porque no es definitivo ni es el que anuncia el final de ETA", dijo Blanco.

Los presos de ETA — aunque no se suman los más extremistas — iniciaron hace meses el debate sobre la posibilidad de renunciar a la violencia.

El comunicado fue emitido a menos de dos meses de las elecciones generales del 20 de noviembre, en las que el gobernante Partido Socialista, que en el 2006 negoció con ETA, tienen todas las posibilidades de sufrir una aplastante derrota, según los sondeos de opinión, ante el conservador Partido Popular, en gran parte debido al calamitoso estado de la economía española.

Aunque muchos españoles creen que ETA da las últimas bocanadas, queda por ver si la banda hará un anuncio importante antes de los comicios de noviembre.

Algunos españoles sostienen que la desaparición de la ETA — la medalla de oro que los gobiernos españoles han tratado en vano de obtener desde hace décadas — podría ser la salvación de los socialistas, que reclamarían el mérito por un hecho histórico.

Mientras tanto, la policía vasca dijo que unas 10.000 personas se manifestaron el sábado en la ciudad portuaria norteña de Bilbao en protesta por los 10 años de cárcel impuestos el 16 de septiembre al activista de Batasuna, Arnaldo Otegi.

Una corte de Madrid condenó a Otegi y otros cuatro por formar una organización para suceder a Batasuna y servir de herramienta política para ETA. Muchos vascos reaccionaron con indignación, séñalando que la condena frustraba las esperanzas de paz.

En la marcha, sus dirigentes ensalzaron la decisión de un importante bloque de los presos de ETA de renunciar a la violencia armada. Muchos de los participantes portaban ikurriñas, la bandera del Partido Nacionalista Vasco y pidieron que el gobierno acerque a los presos etarras al país vasco en lugar de mantenerlos dispersos por todo el país — una de las demandas tradicionales de ETA.