La Policía de Nueva York desalojó hoy por la fuerza el campamento instalado por varios manifestantes en Wall Street y detuvo a tres activistas, que increparon y se enfrentaron a los agentes después de cuatro días atrincherados para protestar contra la "avaricia" del sistema financiero.

Los arrestos se suman a otros tres ocurridos el lunes por la noche y elevan a 13 el total de detenciones desde que el sábado arrancó el movimiento "Occupy Wall Street" en la plaza Liberty, situada a una manzana de la Bolsa de Nueva York en pleno corazón de los negocios de la ciudad de los rascacielos.

Los participantes en la concentración habían instalado decenas de tiendas de campaña para resguardarse de la lluvia, pero a las 10.00 hora local (14.00 GMT), un agente avisó primero por megáfono de que tenían que abandonar la zona, y luego comenzaron a desmontar las estructuras y cubiertas de plástico.

Varias personas se encararon a la policía, que respondieron con la detención de al menos tres personas, según pudo comprobar Efe y contrastó más tarde la organización, aunque la Policía de Nueva York declinó ofrecer cifras de detenidos.

Los detenidos fueron esposados e introducidos en furgones, mientras sus compañeros insultaban a los policías con frases como "¡El mundo entero está mirando!" o "¡Vergüenza!".

Tras el desalojo, varios manifestantes se quejaron del exceso de fuerza e insistieron en que no hay ninguna razón legal para sacarles de la plaza, pues según un portavoz de "Occupy Wall Street", el recinto es privado y tienen permiso del dueño para quedarse allí.

"Con la lluvia de anoche, pusimos tiendas y toldos. La Policía ha empezado a sacar a la gente de las tiendas sin hacer absolutamente nada. Querían disolverlo, y ya está", aseguró a Efe Nikky Schiller, una española de 37 años que hace meses formó parte en las protestas de los "indignados" en la Puerta del Sol, en Madrid.

La mujer dijo que a los gobernantes "les importa un carajo que haya un movimiento que pida que las cosas mejoren. Es una pena porque es un movimiento global con una conciencia intelectual de poder cambiar estas cosas, la política, y quitar a los corruptos".

Después de cuatro días acampados en Wall Street, de unos 200 manifestantes se ha pasado a menos de medio centenar, pero no tienen intención de tirar la toalla e insisten en que se quedarán "durante meses" si es necesario.

"Nuestros números se han reducido, pero seguimos fuertes. Lo que nos hace quedarnos aquí es un deseo de tener un rol mas fuerte en nuestra sociedad. Aquí todos somos importantes", opinó por su parte Jason Tschantre, un cámara freelance de 28 años.

Este joven subrayó que "es hora de cambiar como funcionan las cosas. Hay demasiada desigualdad, demasiada acumulación de riqueza".

Tschantre añadió que "esto va a seguir sucediendo hasta que las cosas cambien. Todos estamos inspirados por lo que pasó en España y en Oriente Medio, creo que esto está totalmente conectado, el espíritu esta aquí. Las semillas de la 'Primavera Árabe' están llegando a Nueva York".

"Occupy Wall Street", según su página web, sostiene que Estados Unidos, la mayor economía mundial, puede solucionar la crisis global pero jamás lo hará mientras "la avaricia de las compañías y la corrupción de los políticos determinen la política" del país, y por eso clama contra el "golpe de estado" de los mercados financieros.

Uno de estos "indignados" en Nueva York es Matt Ericsson, un diseñador gráfico de 27 años cuyo objetivo es "instar a la gente a pensar sobre su situación económica y unirse a esta resistencia contra el fraude y la corrupción sistemática no sólo de Wall Street sino de la corrupción que ha infiltrado nuestro proceso político".

"Permitir a las corporaciones e instituciones financieras influir sobre nuestra política es algo inmoral y contrario al concepto de democracia que intentamos establecer en este país", sentenció.