La II Reunión de las Partes de la Convención de Municiones en Racimo se clausuró hoy en Beirut con una condena al uso reciente de este tipo de armas en algunos conflictos, ya que "exacerban los problemas humanitarios".

Los participantes en la conferencia, iniciada el pasado 13 de septiembre, instaron en el comunicado final a aquellos que continúan empleando bombas de racimo, produciéndolas, transfiriéndolas, almacenándolas o reteniéndolas, que dejen de hacerlo y se unan a los esfuerzos para erradicarlas.

Representantes de más de cien países, organizaciones internacionales y ONG han tomado parte en la reunión, donde han reafirmado su compromiso de aplicar, "sin ningún plazo", las obligaciones marcadas en la Convención de la ONU contra las Bombas de Racimo.

Ese texto prohíbe el uso, la producción, el almacenamiento y la transferencia de todas las formas de municiones en racimo, exige a los países que limpien sus áreas contaminadas en un plazo de diez años, destruyan todas sus reservas en ocho y proporcionen asistencia a las víctimas.

El subdirector de desarme en el Ministerio español de Asuntos Exteriores, Gonzalo Salazar, afirmó a Efe que "ha quedado claro en este encuentro el esfuerzo internacional para eliminar esos explosivos de guerra, que continúan haciendo daños mucho tiempo después de su utilización".

"España es uno de los donantes más importantes y ha destruido esas armas. Se trata de una tarea enorme y a largo plazo", agregó Salazar, quien reconoció que es una "utopía" pensar que todos los países renunciarán a ellas.

En ese sentido, expresó su preocupación por el protocolo que algunos países están elaborando en Ginebra, ya que, a su juicio, mientras unos trabajan para prohibirlas otros lo hacen para mantenerlas.

Está previsto que la III Reunión de los Estados Partes de la Convención se celebre en Noruega entre el 10 y el 14 de septiembre del 2012.