El primer ministro de Somalia, Abdiweli Mohamed Ali, pidió hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que despliegue más efectivos militares para reforzar la seguridad de Mogadiscio y que el Gobierno Federal de Transición (GFT) pueda reforzar su posición ante la milicia islámica Al Shabab.

"El apoyo de la comunidad internacional es decisivo si queremos continuar protegiendo a los civiles, garantizar la entrega segura y a tiempo de ayuda humanitaria y evitar que los extremistas usen nuestro territorio como base desde la que idear ataques terroristas", dijo el político ante el Consejo de Seguridad.

Actualmente, la Misión de la Unión Africana para Somalia (Amisom) tiene en el país 9.000 soldados en el país bajo mandato de la ONU y que, junto a las tropas del GFT, luchan contra Al Shabab, grupo radical islámico vinculado a Al Qaeda que combate para imponer un Estado musulmán en ese país.

El Consejo de Seguridad tiene previsto desplegar 3.000 efectivos más, hasta llegar a los 12.000 para los que está diseñada la misión, pero las autoridades de transición en Somalia exhortaron al máximo órgano internacional de seguridad a modificar el mandato de la misión para que ese número llegue hasta 20.000 soldados.

"Pido al Consejo de Seguridad que reconsidere urgentemente el incremento de la fuerza de la Amisom hasta 20.000 efectivos desde el actual tope de 12.000, y que provea a la misión con efectivos aéreos y marítimos", dijo Mohamed Ali, cuya prioridad reside ahora en suplir "el vacío de seguridad" dejado en las zonas de Mogadiscio abandonadas por Al Shabab.

Ese fue el principal mensaje que trasladó el primer ministro somalí hoy al Consejo de Seguridad en una reunión en la que también participó el representante especial de la ONU para Somalia, Augustine Mahiga, quien alertó de que los señores de la guerra están preparados para ocupar el puesto dejado por Al Shabab en ciertas zonas del país.

Mahiga presentó el último informe del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sobre el país, en el que se apuesta por el despliegue de una fuerza especial dentro de Amisom para proteger el personal de la ONU y civil de la misión, y sus bienes.

"Esa fuerza especial es esencial para que mi oficina facilite la ejecución efectiva de la hoja de ruta para la transición, así que daría la bienvenida del apoyo del Consejo a ese respecto", dijo Mahiga, quien animó a las autoridades somalís a completar la transición en el país en agosto de 2012.

El Consejo de Seguridad prevé adoptar este viernes una resolución con un conjunto de medidas sobre Somalia, entre las que está el mandato y los efectivos de esa misión, aunque solo se prevé que haga efectivo el despliegue de 3.000 soldados más para alcanzar los 12.000.

Tanto Mohamed Ali como Mahiga se refirieron también al terrible desafío que supone la crisis humanitaria que atraviesa el Cuerno de África y que ha dejado ya a seis regiones de Somalia en un estado de hambruna, una situación que, según reconoció el primer ministro, deja a "cuatro millones de almas" a las puertas de morir de hambre.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) se comprometió por su parte a mantener el ritmo de la ayuda humanitaria en Somalia y en los campamentos instalados en los países vecinos para hacer frente a la situación incluso cuando llegue la estación de lluvias, que se espera que traiga cierto alivio sobre el terreno.

Así lo confirmó ante la prensa en la sede central de la ONU el director regional de Unicef para el Este y Sur de África, Elhadj As Sy, quien aseguró que la agencia supervisará "los avances que experimente la situación para que la falta de un respuesta continuada no ponga en peligro los progresos que puedan detectarse".

"Seguimos motivados: cada vida salvada es una fuente de motivación para seguir trabajando", aseguró el experto de Unicef, quien aplaudió el compromiso mostrado por la comunidad internacional con Somalia y la región, algo mostrado por su "fantástica" respuesta ante las peticiones de fondos para hacer frente a la hambruna.