Al menos dos personas fueron asesinadas y otras 13 estaban desaparecidas en una zona del suroeste del país en una acción atribuida a la banda "Los Rastrojos", aseguró el miércoles la Defensoría del Pueblo.

Una persona avisó a la Policía la víspera que en la localidad de Cumbitara, en el departamento de Nariño, a unos 506 kilómetros al suroeste de Bogotá, al menos 13 personas estaban desaparecidas, pero sin ofrecer detalles de en qué condiciones o qué grupo armado habría cometido la acción, dijo en diálogo telefónico el coronel César Miranda, comandante policial en Nariño.

"No sabemos...qué fue lo que sucedió", advirtió el oficial.

Pero la Defensoría del Pueblo dijo que, por datos que ha recogido en la zona, hombres armados y vestidos con prendas militares llegaron en dos lanchas a una zona rural de Cumbitara la víspera por la madrugada y mataron a dos hombres, uno de 19 años y otro de 32.

Sus cuerpos "fueron desmembrados y lanzados al río", aseguró la Defensoría en su comunicado.

Luego el grupo armado, al que la Defensoría identificó como la banda Los Rastrojos --que está integrada por narcos y ex paramilitares-- se llevaron a 13 personas: 10 hombres y "tres trabajadoras sexuales", agregó la Defensoría.

El general Eliécer Pinto, comandante de la Brigada 23 del Ejército, con sede en Nariño, comentó telefónicamente que ya están en la zona y buscan al grupo de desaparecidos que podría estar oculto por temor a una nueva acción de los ilegales.

La Defensoría agregó que en la zona donde se reportan los desaparecidos actúan tanto las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como Los Rastrojos.

En la región, añadió, la banda Los Rastrojos extorsiona a los comerciantes, a los cultivadores de coca --materia prima de la cocaína-- a personas dedicadas a la minería y además controla burdeles "mediante la imposición de tarifas a las trabajadoras sexuales".

La zona de Nariño y el vecino departamento de Cauca han sido en los últimos meses escenario de distintas acciones de grupos armados ilegales, desde ataques rebeldes a estaciones policiales y el estallido de un coche bomba, hasta la muerte de al menos cinco agentes policiales a fines de julio y que fueron emboscados por rebeldes cuando acompañaban a un grupo de civiles que arranca de la tierra matas de coca.