El presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, instó a su excolaborador Walter Lavitola, a quien la Justicia busca por supuesto chantaje al mismo mandatario, a que no regresase al país, según el contenido de unas escuchas en poder de los investigadores revelado hoy por la prensa.

Los medios de comunicación italianos publicaron hoy en sus páginas digitales la transcripción de esta conversación telefónica entre Berlusconi y Lavitola, exdirector del diario "Avanti" sobre el que pesa una orden de busca y captura.

"Oiga, bueno, yo estoy fuera... ¿y ahora?", dice Lavitola en una llamada a Berlusconi desde Bulgaria del pasado 24 de agosto.

"Quédate donde estás y ya veremos. Ya os exculparé a todos", responde Berlusconi, según los documentos en poder los investigadores.

La Fiscalía de Nápoles investiga un supuesto chantaje a Berlusconi, y debido a estas pesquisas han sido arrestado el empresario Giampolo Tarantini y su esposa, que se encargaban de reclutar a chicas, algunas de ellas supuestamente prostitutas, para las fiestas de Berlusconi en sus residencias de Cerdeña y Roma.

Lavitola se propuso como intermediario entre Tarantini y Berlusconi e, incluso, aumentó el importe de las facturas que le daba el empresario, quedándose con una parte.

En la conversación telefónica, Lavitola pide también a Berlusconi que no abandone a Tarantini, a lo que aquel responde: "De acuerdo".

Ambos también hablan de la posibilidad de que la conversación esté siendo escuchada por los investigadores.

Esta llamada se produjo, según los medios de comunicación, después de que el semanario "Panorama" publicase que se estaba investigando a Tarantini, que posteriormente, el 1 de septiembre, fue arrestado.

Sobre esta y otras conversaciones los fiscales de Nápoles quieren interrogar a Berlusconi como parte ofendida.

El mandatario no pudo ser interrogado ayer al haber viajado a Estrasburgo y Bruselas, por lo que los fiscales le han dado tiempo desde mañana hasta el próximo domingo para que se presente a declarar.

Los fiscales afirman que Berlusconi dio 500.000 euros a Tarantini, ya que este le amenazó supuestamente con desvelar detalles comprometedores sobre las fiestas que celebraba en sus residencias.