El presidente de EE.UU., Barack Obama, expresó hoy apoyo al mandatario mexicano, Felipe Calderón, en su política de no negociar con los narcotraficantes, como abogan sectores que consideran que eso contribuiría a aliviar la violencia.

Calderón "tiene toda la razón cuando dice que es una influencia corrosiva y corruptora en cada economía, en cada sociedad, cuando los criminales pueden controlar grandes partes de la economía y por lo tanto presentarse como parte de la fibra social del país", dijo Obama en una mesa redonda con un grupo de periodistas de habla hispana en la Casa Blanca.

Calderón ha decidido no negociar y "estoy de acuerdo y respeto esa decisión", indicó el jefe de Estado de EE.UU. al expresar su esperanza en que la mayor parte de los mexicanos se sume a ese argumento. "Será difícil, pero al final México será más fuerte por no haber cedido", subrayó.

El gobernante estadounidense añadió que "comprar" la "paz acomodando a gente sin moralidad y que no tiene respeto por los derechos humanos, no es bueno para una sociedad".

"No creo que los mexicanos quieran vivir en una sociedad en la que los narcotraficantes sean los miembros más poderosos de la sociedad", insistió.

El presidente estadounidense se refirió también al requerimiento del Congreso a la Casa Blanca para que facilite documentos en torno a la operación "Rápido y Furioso" relacionados con algunos funcionarios y exfuncionarios de la residencia presidencial e indicó que la Oficina de Consejo Legal se encargará de examinar la petición.

En torno a ese caso, "inequívocamente yo no fui informado, y mi entendimiento es que los funcionarios que recibieron esa información (en la Casa Blanca) lo hicieron en términos muy generales", acerca de que se iba a intentar impedir el tráfico de armas a México, señaló el mandatario.

"No es un asunto en el que la Casa Blanca tuviera conocimiento de lo que ahora resulta ser un verdadero problema", que se perdiera la pista a las armas implicadas en aquella operación y muchas de ellas se acabaran encontrando en escenas de delitos en México.

La operación encubierta "Rápido y Furioso" permitió el contrabando de unas 2.000 armas a México entre 2009 y 2010, con el fin de rastrear a los compradores presuntamente relacionados con los carteles de narcotráfico.

Pero las autoridades estadounidenses perdieron el rastro a esas armas y un importante número de ellas han aparecido en escenas de delitos en México.

La operación, a cargo de la Oficina para el Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) de EE.UU., ha causado tensiones entre este país y México y es objeto de sendas investigaciones del Departamento de Justicia y el Congreso estadounidenses.

De acuerdo con un informe de dos comités del Congreso que investigan la operación, se han encontrado 122 de las armas vinculadas con "Rápido y Furioso" en 48 escenas de delitos en México.

Entre esos delitos se encuentran diversos tiroteos, un secuestro y un asesinato.

El presidente estadounidense reiteró que esa operación no representa la política de la Administración y subrayó su interés en colaborar todo lo posible con México para hacer frente a la lacra del narcotráfico.