El nuevo ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón afirmó que no promete milagros y que sus metas incluyen presionar militarmente a los grupos armados ilegales para que se desmovilicen o entren a un proceso de paz, y hacer de Colombia el país "más hostil del mundo" para el narcotráfico, según una entrevista divulgada el domingo por el diario El Tiempo.

Pinzón, un economista de 39 años, que era secretario general de la Presidencia, fue designado por el mandatario Juan Manuel Santos en la cartera de Defensa el 31 de agosto en reemplazo de Rodrigo Rivera. Fue viceministro de Defensa cuando Santos era el titular (2006-2009).

"Vine a trabajar. No prometo milagros, pero sí voy a motivar", dijo Pinzón al diario. El ministerio maneja unas fuerzas militares de casi 300.000 miembros y otros 150.000 de policía.

"Quiero liderar un trabajo serio, persistente e innovador que presione a los grupos armados ilegales a desmantelarse o a entrar a un proceso de paz en los términos y los tiempos que establezca el presidente", dijo.

Además, "quiero que Colombia sea el territorio más hostil del mundo para el negocio del narcotráfico...", afirmó.

Pinzón asumió el cargo en medio de un debate por brotes de acciones de las guerrillas, con secuestros de trabajadores de campos petroleros, incursiones en poblados y quema de vehículos en algunas vías, entre otros; así como un aparente agotamiento de la estrategia para contener a grupos de narcos unidos con ex paramilitares desmovilizados, mientras Colombia sigue siendo el primer país del mundo en cultivos de coca, materia prima de la cocaína.

El gobierno asegura que al menos en los cinco primeros meses de este año ha habido una baja de 11% con respecto al mismo período del 2010 en delitos como homicidios y secuestros, aunque la cartera de Defensa ha admitido que en el caso de los "homicidios colectivos" o masacres ha habido un aumento de 4% y en los actos de "terrorismo" un alza de 3%, pero no ha dado más detalles.

Santos ha destacado que la guerrilla recurre a esas acciones estilo "avispa", de atacar y huir, porque está golpeada tras varios años de presión militar y por lo tanto carece de capacidad para mayores golpes, aunque mantiene su potencial de hacer "terrorismo pequeño que es muy vistoso".

El mandatario ha dicho además que no tiene cerrada la puerta a una negociación de paz con los insurgentes, pero que primero deben liberar a todos los secuestrados y comprometerse a llegar a un acuerdo.