La situación alimentaria en Trípoli, la capital libia que cayó hace dos semanas bajo control rebelde, es estable, aunque existen zonas críticas a las afueras de la ciudad y habitadas particularmente por inmigrantes africanos, aseguró hoy el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Esos grupos de inmigrantes están escondidos en la mayoría de casos por miedo a las represalias de los rebeldes, que les suelen identificar con mercenarios que, pagados por el régimen de Muamar al Gadafi, entraron en Libia para luchar contra ellos.

Sin embargo, la inmigración procedente de distintos países africanos era habitual en Libia hasta que estalló la rebelión, ya que el país era visto por muchos como un pasaje obligado para llegar a la costa mediterránea europea.

La portavoz del PMA en Ginebra, Christiane Berthiaume, precisó que el sistema de distribución de alimentos que existía bajo el régimen de Gadafi sigue operando, aunque con problemas, y que "la inquietud es saber cuándo volverá a funcionar de manera eficaz".

"En realidad, ese sistema nunca se detuvo y si la situación mejora podrá entrar de nuevo en una situación normal", agregó.

Para el aprovisionamiento de alimentos, Libia es un país tradicionalmente dependiente de las importaciones.

Sobre la situación de los inmigrantes africanos, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indicó que 1.700 de ellos están bloqueados en Sheba (sur de Libia).

La entidad mantiene actualmente contacto con el Consejo Transitorio Libio y con los afectados para acordar la manera de aportarles ayuda y rescatarles.

El portavoz de la OIM, Jean-Philippe Chauzy, dijo que se intentará evacuarles por vía área si el aeropuerto más cercano es utilizable y las condiciones de seguridad lo permiten. En caso contrario, se evaluará la posibilidad de rescatarlos por vía terrestre y sacarlos de Libia a través de Chad.

"Estamos ante una situación extremadamente complicada", reconoció el portavoz.