La ONU alzó hoy su voz con fuerza contra la barbarie terrorista al rendir homenaje diez años después a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y mostrar una vez más su rechazo a cualquier forma de terrorismo.

"Éste es el aniversario que nunca hubiéramos querido tener que conmemorar", aseguró el presidente de la Asamblea General, Joseph Deiss, al iniciar la sesión especial que ese órgano multilateral dedicó a recordar a quienes perecieron en los ataques del 11-S.

A dos días del décimo aniversario del 11-S, Deiss destacó la necesidad de honrar en el seno de la ONU "las vidas inocentes" que se perdieron en los atentados perpetrados contra las Torres Gemelas en Nueva York, el Pentágono en Washington y el avión de United que se estrelló en Pensilvania, que en conjunto suman casi 3.000.

"Han pasado diez años de los ataques terroristas del 11-S, diez años desde que miles de vidas fueran interrumpidas y miles de futuros se arruinaran a causa de esos deleznables atentados", lamentó Deiss, para quien esos ataques "marcarán la memoria colectiva de todos para siempre".

La comunidad de naciones que representa la Asamblea General, dijo Deiss, tiene "la obligación de expresar su pesar por las víctimas y recordarlas", pero también de mostrar "indignación ante la cobardía del terrorismo y condenarlo firme y categóricamente".

"Estamos aquí también para expresar nuestra compasión y solidaridad hacia todas las víctimas de los actos terroristas que se cometen aleatoriamente en todo el mundo", añadió el presidente de la Asamblea, quien subrayó la determinación del organismo por "combatir el terrorismo y ver a cómo los culpables son castigados".

Deiss destacó que la respuesta contra el terrorismo necesita de "una acción conjunta mundial" para responder a "una intolerable violación de los propósitos y principios de Naciones Unidas y de los ideales de paz, seguridad y amistad entre los pueblos".

En ese sentido, animó a la comunidad internacional a actuar con la misma "urgencia" que hizo para responder hace una década al 11-S y crear una nueva convención contra el terrorismo que dé "credibilidad" a las intenciones de todos ante la amenaza.

En la ceremonia, en la que se guardó un minuto de silencio y a la que puso música la Orquesta Sinfónica de Nueva York con Mzuri Moyo y David D'Or como solistas, tuvo un lugar destacado la embajadora de Estados Unidos, Susan Rice, quien dio las gracias a todas las delegaciones presentes por sumarse al dolor del recuerdo del 11-S.

"Los asesinos fijaron su objetivo entonces en estadounidenses de a pie de todos los credos y colores, pero también sobre hombres, mujeres y niños de noventa países de cada esquina de la Tierra que compartimos: desde Egipto a El Salvador, de la India hasta Indonesia", dijo Rice en su intervención.

"El mundo se unió en el horror y el lamento", aseveró la diplomática, quien aseguró que la guerra contra Al Qaeda fue "una que no buscamos ni empezamos, y que ha tenido un coste elevado", pero que ha servido para dejar clara la diferencia "entre los valores de libertad, paz y prosperidad que compartimos, y la amarga y abrupta visión de Al Qaeda".

Rice aseguró que Estados Unidos seguirá trabajando junto "a todos los Estados miembros de la ONU alrededor del mundo para desmantelar y derrotar" a esa red terrorista, y recordó que su país ya ha "ajusticiado" a Osama bin Laden, autor intelectual del 11-S, "quien no volverá a matar más a ningún inocente", dijo.

En el acto también participó la subsecretaria general de la ONU, Asha-Rose Migiro, quien calificó el 11-S de "un asalto contra la humanidad y los valores universales de la paz y la dignidad para cuya defensa se fundó Naciones Unidas".

Migiro se encargó de recordar todos los pasos dados desde 2001 por los distintos órganos de la ONU para reforzar la lucha contra el terrorismo internacional, entre los que destacó la llamada Estrategia Global contra el Terrorismo o la creación de la Alianza de las Civilizaciones, impulsada por España.

La sesión especial de la Asamblea General concluyó con el encuentro de cuatro líderes religiosos: un rabino, un imán, un sacerdote católico y otro budista, que juntos encendieron un cirio en memoria de los caídos hace una década en el 11-S.