Miles de cubanos conmemoraron hoy en Miami (EE.UU.), con muestras de fervor y júbilo, el 50 aniversario de la llegada en 1961 a esta ciudad de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, símbolo de la fe del exilio y "vínculo de unión entre todos" los cubanos.

"La Virgen salió también exiliada (de Cuba) y, por así decirlo, ha acompañado al pueblo (...). Salió escondida y llegó para la celebración de la primera misa en su honor", dijo hoy a Efe el sacerdote Felipe Espinosa, párroco de la iglesia católica de San Lázaro, en la barriada miamense de Hialeah.

Para Espinosa, la imagen de la Virgen de la Caridad es, sobre todo, "símbolo de unión y esperanza del pueblo cubano, dentro y fuera de la isla". Es una Virgen que "une al pueblo como símbolo de la presencia de Dios".

La multitudinaria jornada comenzó con una procesión de la imagen de la virgen encabezada por Luis Gutiérrez Areces, quien en 1961 trajo clandestinamente a Miami desde Cuba una réplica de ésta, que se hallaba entonces en la parroquia de Guanabo (La Habana).

Ese 8 de septiembre de 1961, mientras unos 30.000 refugiados cubanos se congregaban afligidos en un estadio de Miami para celebrar el Día de la Caridad del Cobre con una misa solemne, un grupo de hombres entró en el campo cargando una réplica de la patrona de la isla.

Desde entonces, esta imagen, que permanece en la ermita del mismo nombre en Miami, se ha convertido en símbolo de la devoción religiosa no sólo de los católicos cubanos de Miami, sino de todas las comunidades latinas.

Espinosa, quien salió de Cuba en 1962, siendo un niño, en la "Operación Pedro Pan", aseguró que esta celebración tiene un "matiz muy especial", porque supone la intercesión de la Virgen por el pueblo cubano, que sufre, y la Virgen le acompaña en su dolor".

En la "Operación Pedro Pan" salieron de Cuba 14.048 niños entre 1960 y 1962, lo que se considera el mayor éxodo infantil del siglo XX en Occidente.

Los actos religiosos en honor de la patrona de los cubanos tuvieron su momento más emotivo en la misa solemne oficiada por el arzobispo de Miami, Thomas Wenski en el BankUnited Center de la Universidad de Miami (UM), que congregó a miles de personas, tras la procesión y el rezo del rosario.

La llegada hace cincuenta años a Miami de esta imagen, vínculo de unidad entre cubanos, avivó el sentimiento patriótico y la esperanza de aquellos que habían tenido que dejar atrás su tierra y familia, y supuso un punto de inflexión en la predicación de la Iglesia en esta ciudad, que hasta entonces sólo había oficiado la misa en inglés.

En 1966, el primer arzobispo de Miami, Coleman F. Carroll, exhortó a los refugiados cubanos a que construyeran un santuario en honor de esta Virgen y donó un terreno en la bahía de Biscayne.

"Este santuario nacional de devoción mariana refleja la historia de la comunidad cubanoamericana de Miami, igual que el santuario de El Cobre está íntimamente asociado a la historia cubana en la isla", señaló la Archidiócesis de Miami en un comunicado.

Hoy, la Ermita de la Caridad, cuya primera piedra se colocó en 1968, se ha convertido en punto de peregrinación y encuentro de muchos cubanos, tanto católicos como de religión afrocubana, y de otras comunidades.

La Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. declaró santuario nacional a la ermita, que guarda bajo el altar tierra de las distintas provincias cubanas.

La tradición se remonta a 1621, cuando tres jornaleros, que iban en una barca por la bahía de Nipe un día de tormenta, encontraron flotando en las aguas de El Cobre (Cuba) la estatua de esta Virgen, a la que consideraron su protectora.

La Virgen de la Caridad original tiene su santuario nacional en El Cobre, pequeño pueblo cercano a Santiago, a unos 900 kilómetros al este de La Habana.

Fue declarada patrona de Cuba el 10 de mayo de 1916 y coronada personalmente por el papa Juan Pablo II el 24 de enero de 1998, durante su visita a la isla.