El dalái lama arremetió hoy contra los corruptos, sobre todo aquellos que están en el poder y rezan a Dios, al inicio de una visita a México en la que exhortó a los jóvenes a impulsar la transformación desde abajo que requiere el mundo.

En un discurso pronunciado en la norteña ciudad de Monterrey, el líder espiritual tibetano enumeró uno a uno los problemas que afronta la humanidad, entre ellos la "inmensa violencia", la brecha entre ricos y pobres, la drogadicción, la destrucción del medio ambiente y el "cáncer de la corrupción".

Reprobó a quienes "rezan a Dios y realizan actos de corrupción" sin que les importe y destacó que en muchos países, como India y China, prevalece esta lacra.

Sobre la enorme brecha entre ricos y pobres, aseguró que "no solo es moralmente injustificable, sino que además es la causa de muchos otros problemas".

Acompañado por la premio Nobel de la Paz 2003, la activista iraní Shirin Ebadi, el dalái lama exhortó a unas cinco mil personas que asisten al Tercer Encuentro Mundial de Valores a hacer de este el "siglo del diálogo y no de la confrontación".

"Estamos ante la oportunidad de modelar lo que será el siglo XXI" y de crear mejores condiciones de vida para todos, "comenzando por uno mismo", dijo el líder, quien en marzo pasado pidió al Parlamento tibetano una reforma que le permita desligarse del poder político.

"No podemos esperar que los cambios provengan de arriba", tienen que venir desde "cada uno de nosotros", a través del desarrollo de cualidades interiores como la compasión, afirmó.

"El siglo XXI debe estar marcado por el diálogo y no por la confrontación", señaló Tenzin Gyatso, que ocupa el decimocuarto lugar en la histórica estirpe de los dalái, tras resaltar que el anterior fue un siglo de "violencia, tragedias y de mucho sufrimiento".

"Se derramó mucha sangre", apuntó al advertir que en el comienzo de este nuevo siglo "se están cometiendo los mismos errores del pasado".

El dirigente espiritual tibetano, quien realiza su tercera visita a México, aunque es la primera vez que llega a Monterrey, llamó a las nuevas generaciones a asumir su responsabilidad en la construcción de "un mundo verdaderamente pacífico".

En esa tarea, consideró fundamental desarrollar la paz interior y una ética basada en la compasión, en la preocupación por los demás, en detrimento del egocentrismo y la arrogancia, que solo tienen interés en el corto plazo y causa de la mayoría de los problemas del mundo.

Al término de su discurso, que se prolongó por dos horas, el dalái lama, de 75 años, se trasladó a la capital mexicana, donde sostendrá un encuentro con la prensa antes de participar este sábado y domingo en actos masivos.