Cientos de personas despidieron hoy en un funeral privado a Mark Duggan, cuya muerte a tiros por la Policía en circunstancias no esclarecidas sirvió de detonante de los disturbios registrados en el Reino Unido entre el 6 y el 10 de agosto.

Duggan falleció el 4 de agosto a los 29 años por disparos de la Policía cuando viajaba en un taxi que detuvieron unos agentes en el barrio de Tottenham, al norte de Londres, durante una operación en la que planeaban practicar un arresto.

Una pequeña manifestación de protesta por su fallecimiento que tuvo lugar en la tarde del 6 de agosto cerca de la comisaría de esa área londinense derivó en una ola de violencia callejera sin precedentes en el Reino Unido.

Los graves disturbios, en los que se quemaron edificios enteros, vehículos y se saquearon comercios, se propagaron a otros barrios de Londres y a otras ciudades del país y hasta la fecha se han saldado con más de 2.700 detenciones.

El pasado 9 de agosto, una comisión independiente que investiga el fallecimiento de Duggan divulgó que la Policía británica no tiene pruebas de que el joven utilizara un arma antes de ser abatido y determinó que la víctima murió por una herida en el pecho provocada por un solo disparo.

Esa comisión continúa con su investigación para esclarecer las circunstancias del suceso, revisando las grabaciones de las cámaras de videovigilancia que había en la zona de Tottenham.

Este jueves, los familiares de Duggan, de raza negra, admitieron que no tienen "fe" en las pesquisas

El cortejo fúnebre de Duggan, padre de cuatro hijos, estuvo hoy encabezado por los hermanos de la víctima, Marlon Duggan y Shaun Hall, y fue seguido por una larga procesión de coches, informaron los medios británicos.

Los asistentes al servicio se reunieron a las afueras de una iglesia del barrio de Wood Green y el ataúd fue transportado en una carroza blanca tirada por cuatro caballos y adornada con flores, algo habitual en el Reino Unido.