La policía israelí retiró de madrugada y sin previo aviso decenas de tiendas de campaña de los "indignados" en distintos puntos de Tel Aviv, tras lo cual se ha convocado hoy una manifestación en protesta.

La mayoría de integrantes del movimiento de protesta social más amplio de la historia de Israel había comenzado el domingo a desmontar sus tiendas de campaña, que se contaban por miles a lo largo y ancho del país.

El objetivo era convertir las acampadas en puntos de encuentro para debates y asambleas, sin perjuicio de quienes quisieran mantener su tienda.

Todo esto después de que el movimiento lograse sacar el sábado a las calles a unas 450.000 personas (en un país de 7,5 millones de habitantes), en la mayor manifestación de la historia de Israel.

Esta madrugada, quienes dormían en las tiendas que siguen en pie se despertaron con el ruido de los limpiadores, que colocaban tiendas vacías en el camión de basura.

"Quedaba la mitad de la acampada original. La quitaron sin orden judicial ni previo aviso (...) después de recibir garantías claras del Ayuntamiento de que no habría desalojos sin coordinación", indicó Yishai Sakali, fundador de la acampada en el bulevar Nordau.

Sakali asegura que algunas de las tiendas desmanteladas contenían objetos de valor o estaban habitadas, aunque ese día nadie durmiera en ellas.

Algo similar sucedió en el bulevar Rothschild, donde nació la movilización en julio, cuando una joven, Dafni Lif, plantó una tienda de campaña tras quedarse sin el apartamento que alquilaba y otros siguieron su ejemplo en solidaridad.

"La gente salió de las tiendas para ir a trabajar. Los inspectores (municipales) llegaron dos minutos después y comenzaron a cargar las tiendas en camiones con todos los bienes personales dentro. Pusieron tiendas intactas en camiones de basura", señaló uno de los acampados, Yoav Fekete.

La decisión ha sido percibida como una burla porque justo un día antes los inspectores municipales habían ofrecido ayuda para desmantelar los campamentos con panfletos acompañados de una flor.

Uno de los principales líderes del movimiento, el presidente del Organización Nacional de Estudiantes, Itzik Shmoli, acusó al Gobierno de "crear un enfrentamiento innecesario con los autores de la protesta" y señaló que algunas tiendas están habitadas por "sin techo".

El alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, defendió hoy la operación, efectuada por policías acompañados de inspectores municipales y limpiadores, como una medida de orden público porque las tiendas "no pueden permanecer para siempre".

"Hemos quitado tiendas vacías. De momento no hacemos evacuaciones forzosas ni emitimos órdenes de evacuación, que haremos si es necesario. No es una acción unilateral. Simplemente estamos limpiando los bulevares", argumentó en declaraciones a la radio militar.

Huldai fue más lejos al señalar que la acampada había "alcanzado un punto de vandalismo y drogas al que llegaba hora de poner fin" porque había ensuciado la zona y atraído ratas.

La retirada ha motivado una convocatoria de protesta para esta tarde, difundida por las redes sociales, frente al ayuntamiento de la urbe.