Dos niños murieron hoy y al menos dos pescadores se encuentran desaparecidos a causa del tifón Nanmadol, que generó copiosas lluvias y corrimientos de tierras en el norte de Filipinas.

El tifón, que desató las alarmas el pasado jueves con vientos de hasta 240 kilómetros por hora, se dirige a la provincia norteña de Cagayan, donde las autoridades temen que incremente los daños.

Los niños murieron sepultados por un corrimiento de tierras, mientras que los pescadores desaparecieron en el mar a causa de un oleaje de hasta cinco metros fomentado por la tormenta tropical.

Las autoridades advirtieron de las vulnerabilidad de las poblaciones situadas en la zonas montañosas, debido al peligro de las avalanchas.

El mes pasado, 72 personas murieron en Filipinas por la acción combinada de una tormenta tropical y un tifón, que además afectó a un millón de habitantes.

Entre 15 a 20 tifones afectan a este país asiático cada año durante la estación lluviosa, que por lo general comienza en mayo y concluye noviembre.

Los expertos de las agencias internacionales identifican el chabolismo como el principal factor del gran número de víctimas que causan en Filipinas los desastres naturales y que evidencian el mal estado de las infraestructuras.