México se sumió hoy en su primer luto nacional por una masacre del crimen organizado, tras el incendio premeditado de un casino en el que murieron 52 civiles, lo que ha movido al presidente, Felipe Calderón, a endurecer su discurso y a exigir un mayor compromiso en la lucha contra el narcotráfico.

El país amaneció con la difusión, por parte de las autoridades, de un vídeo de seguridad en el que se ve a un grupo de entre 8 y 9 delincuentes llegar a plena luz del día al Casino Royale en la norteña ciudad de Monterrey, con frialdad sacar unos garrafones con combustible y prenderle fuego al establecimiento, ubicado frente a una congestionada avenida.

Los delincuentes, que tardaron solo dos minutos y treinta segundos en perpetrar el atentado, fueron calificados como "terroristas" por Calderón, cuyo Gobierno ha evitado hasta ahora referirse de esa manera a los grupos criminales que operan en el país y que han cometido otro tipo de crímenes atroces.

A juicio del mandatario, los autores del incendio en Monterrey, capital de Nuevo León, son "verdaderos terroristas sobre quienes debe caer no sólo todo el peso de la ley, sino el unánime repudio de la sociedad", y que han "rebasado todos los límites no solo de la ley, sino de elemental sentido común y de respeto a la vida".

El ataque "carece de razón y justificación, es el más grave contra la población civil inocente que haya visto el país en mucho tiempo", afirmó, y pidió la "unidad" de los mexicanos.

El mandatario decretó tres días de luto nacional -efectivos desde el jueves, día en que sucedió el ataque-, la primera vez que lo hace en su Gobierno por un delito cometido por el crimen organizado.

La fiscalía ofreció "hasta 30 millones de pesos" (unos 2,4 millones de dólares) de recompensa a quien proporcione información sobre los responsables del ataque, uno de los más graves ocurridos en los últimos años, y sólo superado en términos de víctimas por el hallazgo en agosto de 2010 de 72 indocumentados asesinados en el norteño estado de Tamaulipas.

Hay además una decena de lesionados por intoxicación y quemaduras, y 39 de las víctimas mortales han sido ya identificadas (8 hombres y 31 mujeres), a cuyos familiares se les pagarán los gastos funerarios.

Las autoridades indicaron que todos los fallecidos murieron por las llamas y no por heridas de arma de fuego, y se mostraron confiadas en que la cifra de muertos se mantenga estable, aunque no descartaron encontrar algún otro cadáver entre los escombros del lugar, donde hay riesgo de que el inmueble colapse.

En las investigaciones participan distintas dependencias federales, las fuerzas armadas y los cuerpos policiacos de Nuevo León, un estado asolado por la violencia del crimen organizado, desde que los cárteles del Golfo y de Los Zetas -que operan en esa zona- se declararon la guerra en 2010.

Además del vídeo, las fuerzas de seguridad hallaron hoy uno de los vehículos usados en el atentado en un barrio en el sur de Monterrey, y cuentan con el testimonio de 13 testigos de los hechos.

También se trabaja en la identificación de los propietarios del casino, que deberán declarar ante la fiscalía local, mientras se ha revelado que ese establecimiento operaba sin permiso, pero amparado por un juez.

El casino siniestrado, que ya había sido atacado en dos ocasiones, es propiedad del Grupo Royale, que posee establecimientos en las ciudades de Monterrey, Mazatlán, Los Cabos y Escobedo.

El establecimiento abrió sus puertas hace tres años y medio y tiene dos amplias plantas, en las que podía recibir a cientos de clientes, y un edificio contiguo de estacionamientos.

Calderón acudió hoy al lugar de la matanza y depositó una enorme ofrenda floral en compañía de otras altas autoridades.

El jefe de Estado también lanzó duras críticas contra EE.UU., al que pidió reducir su consumo de drogas y frenar la venta de armas a grupos criminales en México.

Si los estadounidenses "están decididos y resignados a consumir drogas, busquen entonces alternativas de mercado que cancelen las estratosféricas ganancias de los criminales, o establezcan puntos de acceso claros distintos a la frontera con México, pero esa situación ya no puede seguir igual", sostuvo, en medio de un reclamo inusualmente duro contra ese país. EFE

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