La situación hospitalaria en Trípoli es dramática por la incapacidad de los centros médicos para hacer frente al imparable número de heridos que ha habido en los últimos tres días, hasta el punto de que se han establecido ambulatorios improvisados en los que esos pacientes se atienden a si mismos.

Así lo afirmó hoy Jonathan Whittall, coordinador de los servicios de urgencia de Médicos sin Fronteras (MsF) en la capital libia, que explicó que algunas viviendas particulares próximas a centros de salud se han transformado en unidades de urgencia para acoger a los heridos.

"En una de las casas en las que entré, los pacientes estaban tirados en el suelo o tumbados sobre las mesas de la vivienda, que había sido transformada en ambulatorio improvisado", relató Whittall en declaraciones recabadas por MsF y remitidas a los medios.

Whittall agregó que "debido a la escasez de personal médico, en esos centros improvisados no hay ni siquiera enfermeros, de manera que básicamente los pacientes tienen que atenderse ellos mismos".

El facultativo de MsF, cuya organización comenzó a operar en Libia el pasado mes de febrero, señaló que los medios hospitalarios ya estaban sobrepasados antes de que el conflicto civil llegara a Trípoli y que los problemas se han multiplicado ahora, sobre todo por la salida del país del personal médico extranjero.

En las últimas semanas, casi el cien por cien del trabajo ha estado relacionado con heridos por bala, impidiendo atender a la población por otros problemas sanitarios, según este médico, que alertó también de la alarmante carencia de suministros médicos.

"En los hospitales que yo he visitado desde el inicio de los combates (en Trípoli) se viven escenas de caos, ya que muchos doctores y enfermeros no pueden llegar a su lugar de trabajo porque viven en zonas de la ciudad que no son seguras", relató.

Whittall destacó los problemas para trasladar a los heridos, debido a la falta de combustible en la ciudad, y para realizar operaciones quirúrgicas con garantías, ya que hay constantes cortes de electricidad y escasez de generadores operativos.

No obstante, negó que se pueda hablar de colapso total de los hospitales e hizo hincapié en el gran esfuerzo que están realizando los profesionales libios de la salud para hacer su trabajo.

"No es una cuestión de competencia o de voluntad. Es algo que tiene que ver con la necesidad de afrontar con mayores garantías las necesidades urgentes y abrumadoras que afrontan", dijo.

Sobre la situación en la ciudad, aseguró que hay más tranquilidad que a principios de la semana: "hace tres días no hubiera podido ni hablar por teléfono por los constantes tiroteos".

"Pero es una situación muy fluida, en la que las cosas evolucionan muy rápido. Han pasado cuatro días y no sé por dónde empezar para explicar los cambios que he visto en Trípoli", indicó.

MsF informó del envío adicional a Libia de recursos, tanto humanos como materiales, con el objetivo de aliviar la situación.