Decenas de periodistas internacionales que habían estado cautivos durante cinco días en el hotel Rixos de Trípoli por individuos armados leales a Moamar Gadafi quedaron en libertad el miércoles.

Los periodistas fueron conducidos en automóviles y camionetas de la Cruz Roja a otro hotel de la capital libia, donde se abrazaron con amigos y colegas, en muchos casos sin contener las lágrimas.

El Comité Internacional de la Cruz Roja se comunicó el miércoles con fuerzas leales para discutir la seguridad de los periodistas y fueron informados súbitamente que los hombres de Gadafi estaban dispuestos a dejarlos en libertad.

"Pudimos recoger a todos en cuatro vehículos sin problemas", dijo George Comninos, titular de la delegación de la Cruz Roja en Trípoli. "Por supuesto, fue de todos modos una situación tensa", agregó.

Los periodistas habían sido retenidos por dos guardias armados con fusiles Kalashnikov, quienes se negaron a dejar sus puestos pese a las victorias de los rebeldes en otras partes de la ciudad.

Horas antes, un reportero de The Associated Press que entró en el hotel halló a los periodistas con cascos y chalecos antibalas, agolpados en el segundo piso, donde un guardia dijo que no podían salir.

Otros periodistas se presentaron en la entrada, incluso un grupo en un automóvil con la bandera rebelde y fueron obligados a descender del vehículo y entrar en el hotel, donde se sumaron a las decenas que habían estado allí durante días.

Los que habían estado cautivos describieron batallas en el área y cortes de electricidad.

Debieron dormir acurrucados en el piso en un ala del hotel para protegerse mutuamente en caso de que fueran atacados en sus habitaciones, con sus pertenencias empacadas en caso de una partida repentina.

Con la excepción de los dos guardias, todos los empleados del hotel habían huido y los periodistas se cocinaban su propia comida.

Un guardia manifestó sorpresa cuando se le dijo que la mayor parte de la ciudad estaba en manos de los rebeldes. Estacionado frente al hotel estaba el autobús que usaban los agentes del gobierno para transportar a los periodistas por la ciudad, al parecer uno de los pocos que quedaban en Trípoli.