La Justicia española ha denegado el asilo al general iraquí Yunes Allami, que desempeñó cargos de alta responsabilidad política y militar entre 1979 y 2003 en Irak, al considerar que es "racionalmente impensable" que estuviera al margen de los crímenes contra la humanidad del régimen de Sadam Husein.

El Tribunal Supremo (TS) confirma así la sentencia de la Audiencia Nacional, en la que desestimaba el recurso presentado por el militar contra la resolución del Ministerio español del Interior, que en 2007 le denegó el derecho de asilo en España.

El militar, casado y padre de seis hijos, solicitó asilo y ayuda para sacar a su familia de Irak argumentando que "sus vidas están en peligro de muerte, ya que están amenazados por las milicias armadas chiítas que no pararán hasta acabar con todos los pertenecientes a la cúpula militar de Sadam Husein".

El Gobierno español rechazó su solicitud, al esgrimir que existen "serias razones" para considerar que en el desempeño de su cargo el solicitante cometió delitos contra la humanidad durante el Gobierno de Sadam Husein.

Allami recurrió esa decisión ante la Audiencia Nacional, que en 2010 respaldó la denegación de asilo por ser "ajustada a derecho" y basarse en motivos "suficientemente fundados", aunque admitió el derecho del recurrente a no ser devuelto a su país de origen.

El Tribunal Supremo, por su parte, considera que las razones de la Audiencia Nacional para denegar el asilo al militar iraquí fueron "lógicas" y "razonables" por su vinculación con los delitos contra la humanidad.

En su recurso, el general iraquí alegaba que la denegación de asilo se basó en "reproches genéricos por su implicación en el régimen de Sadam Husein", pero "sin aportar ni un solo dato concreto".

La sentencia del TS recuerda que Yunes Allami desarrolló una carrera "brillante" y se mantiene "fiel" al partido que sustentaba al régimen.

"No muestra distanciamiento o discrepancia alguna hacia aquel Gobierno y quienes lo dirigían, ni manifiesta su pesar o arrepentimiento por los hechos acaecidos aquellos años", precisa.

Por el contrario -prosigue- "dice haber vivido tranquilo en los años en que se sucedieron constantemente conductas plenamente incardinables en esos delitos contra la humanidad".

La sentencia del tribunal español resalta que, dada la participación del Ejército iraquí en acciones bélicas y represivas del régimen, es "irracionalmente impensable" que alguien como el recurrente "permaneciera al margen" de esas actuaciones, "como si le resultaran ajenas".

Según el TS, las alegaciones del militar no pueden ser acogidas porque, a su entender, lo relevante es la existencia de "datos objetivos" y "suficientemente contrastados" de su participación en esas conductas delictivas, aunque no haya sido formalmente procesado o condenado por ello.