Las autoridades judiciales de Costa Rica capturaron hoy a un cura como sospechoso de colaborar con un grupo delictivo integrado por doce policías que al parecer cometía asaltos, narcotráfico y extorsiones en la provincia de Puntarenas, en el Pacífico central del país.

El cura párroco de la Catedral de Puntarenas fue identificado con el apellido Montes de Oca, y su supuesta participación en la agrupación delictiva era la de financiar su operación con dinero obtenido de las ofrendas de los fieles, explicó a Efe una portavoz del Ministerio Público.

La Conferencia Episcopal costarricense aún no ha reaccionado por los acontecimientos.

La portavoz del Ministerio Público explicó que el sacerdote católico es sospechoso del delito de estafa porque "al parecer utilizaba el dinero de los fieles que se recogía en misa, para aportarlo a la organización delictiva" que fue desintegrada hoy con la captura de sus supuestos miembros.

Los detenidos son doce policías de apellidos Jiménez, Faith, Araya, Mena, Ramírez, Quesada, Carballo, Montes, Montenegro, Rosales, Boza y Matarrita, según informó hoy el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Además, fueron capturados dos expolicías de apellidos Barned y Guerrero, y tres civiles Ulate, Núñez y Cordero, que al parecer también formaban parte del grupo delictivo.

El Ministerio Público explicó que el grupo delictivo es sospechoso de los delitos de amenazas, extorsión a testigos, robos y venta de drogas, pero por el momento al sacerdote solo se le investiga por estafa.

El cura y el resto de los detenidos fueron trasladados desde Puntarenas hasta la capital, San José, donde están siendo indagados por el Ministerio Público, que en las próximas horas probablemente solicitará a un juzgado medidas cautelares contra todos.

El ministro costarricense de Seguridad, Mario Zamora, declaró hoy a los periodistas que a los policías detenidos se les inició un procedimiento para su despido paralelo al proceso judicial, y reconoció que existe "alarma" por este caso.

"Nos alarma que esta actuación individual de un efectivo que se corrompe se convierta en una actuación en red, en donde se está funcionando con uniforme e información clasificada que maneja la Fuerza Pública y se pone al servicio de nuestro enemigo, la criminalidad", comentó.

El ministro aseguró que la respuesta de las autoridades ante este caso ha sido "vehemente" para enviar un mensaje de "cero tolerancia a la corrupción".

"Se está limpiando la casa. Se está dando el mensaje de cero tolerancia a cualquier acto de corrupción cueste lo que cueste. Ninguna Policía en el mundo es infalible a este tipo de acontecimientos", expresó Zamora.