El arresto del activista Anna Hazare, que planeaba una huelga de hambre contra la corrupción a pesar de la prohibición de las autoridades, desencadenó una tormenta social con protestas en toda la India y la detención de 1.300 personas.

El septuagenario Hazare, que ya ha protagonizado otras protestas similares, fue arrestado a primera hora de la mañana y poco después surgieron organizarse manifestaciones espontáneas de apoyo en las principales ciudades indias: Bombay, Calcuta, Chennai y Bangalore.

En la capital, Nueva Delhi, la policía incrementó las medidas de seguridad y detuvo a más de un millar de personas "de forma preventiva" ante el temor a altercados, dijo a Efe un portavoz policial de la ciudad, Rajan Bagat.

"Hazare permanecerá una semana en prisión porque se ha negado a firmar un compromiso escrito de que iba a respetar la prohibición de las autoridades", explicó el portavoz policial, quien añadió que la mayoría de sus seguidores serán liberados en las próximas horas.

El arresto del activista también generó una fuerte polémica en la sesión del Parlamento indio, cuya presidencia se vio obligada a suspender la sesión por las protestas encabezadas por los diputados del principal partido opositor, el Bharatiya Janata Party (BJP).

Diversos miembros del Ejecutivo indio han defendido ante los medios la actuación policial amparándose en que cualquier protesta ciudadana debe hacerse de acuerdo a las leyes.

"Cualquiera tiene derecho a protestar, pero hay que seguir determinadas normas y, si lo considera necesario, la policía puede imponer determinadas condiciones", declaró a la agencia local IANS el ministro de Finanzas, Pranab Mukherjee.

Junto al veterano seguidor de la filosofía no violenta de Gandhi fueron detenidos siete activistas próximos a él, entre ellos la primera mujer policía india, Kiran Bedi.

"No dejéis que mi arresto pare el movimiento. Esta es la segunda lucha de la nación por la libertad. El mundo entero sabe cómo de profundas son las raíces de la corrupción" en la India, dijo a la prensa el impulsor de la protesta poco antes de su detención.

El activista quería comenzar hoy un ayuno indefinido tras la falta de acuerdo un grupo de representantes de la sociedad civil encabezados por él y un comité gubernamental para redactar un borrador conjunto de ley contra la corrupción.

Hazare ya puso en jaque el pasado abril al Gobierno indio con un ayuno que duró cinco días, hasta que el Ejecutivo cedió a sus demandas y aceptó negociar con la sociedad civil una nueva legislación para combatir las prácticas corruptas.

Este abanderado de la lucha contra la corrupción volvió a ayunar en junio durante un día en protesta por una actuación policial contra un popular gurú, Baba Ramdev, que también se había unido a su cruzada.

En los últimos meses se han destapado varios escándalos de corrupción que han puesto al Gobierno en el ojo del huracán.

El más sonado es el referente al reparto fraudulento de licencias de telefonía móvil de segunda generación (2G), algo que, según la Auditoría General, podría haber costado al erario público hasta 40.000 millones de dólares.

Según una encuesta reciente, la mayoría de los indios cree que el Gobierno de su país es corrupto (60%) y apoya a los activistas que luchan contra esta lacra, profundamente enraizada en la India.

Pau Miranda