La mayoría de las federaciones universitarias chilenas manifestó hoy su desconfianza en la intervención de los congresistas para solucionar el conflicto estudiantil en demanda de una educación de calidad y gratuita y que ya se prolonga por tres meses.

Según varios dirigentes consultados por la página digital de El Mercurio, hay un resquemor a la clase política, porque son los que han impulsado este modelo de educación, tanto la Concertación opositora como la Alianza derechista.

"No tenemos garantía de que puedan solucionar el problema", dijo Nataly Espinoza, dirigente de la federación de estudiantes de la Universidad Católica de Valparaíso, mientras el presidente de la Universidad Católica del Norte, Pablo Iriarte, afirmó: "los parlamentarios no nos sirven en este momento".

Los universitarios destacan entre las principales aprensiones de los jóvenes, la desconfianza hacia la "clase política" y a las mesas de trabajo ya que, afirman, fue precisamente en esa instancia que se "traicionó" al movimiento "pingüino" (secundario) de 2006.

Acusan de que fue precisamente en las mesas de trabajo del Congreso donde se "traicionó" a los estudiantes en 2006.

Hace unos días, los parlamentarios chilenos invitaron a los estudiantes para conformar una mesa de trabajo "con agenda abierta y sin condiciones" radicada en el Congreso.

"No aprobamos negociar con cualquiera que pertenezca a la clase política tradicional. Tenemos el ejemplo del año 2006 donde a nosotros, cuando éramos secundarios, se nos traicionó con estas mesas de trabajo y de negociación", sostuvo Esteban Valenzuela, vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Católica.

En la misma línea, Felipe Valdebenito, de la Universidad de La Frontera (UFRO), sostuvo: "las mesas de trabajo no nos convencen y no van a ser nuestra vía de solución porque, sobre todo la Concertación, son los mismos que han traicionado a los estudiantes a través de mesas de trabajo".

Mientras que Jonathan Barker, de la Universidad Católica del Maule, coincidió en que "es ahí donde han fracasado todos los proyectos de educación, como pasó el 2006".

No obstante, Laura Palma, representante de la Universidad de La Serena, reconoció que "en el escenario actual, y viendo que no hubo una respuesta gubernamental al ultimátum estudiantil, dijo que ellos están abiertos a evaluar el diálogo con los parlamentarios.

Según la página digital de El Mercurio, hasta ahora, un total de 23 de las 25 universidades del Consejo de Rectores siguen ocupadas por los estudiantes o en paro.

Los estudiantes chilenos iniciaron las movilizaciones a mediados de mayo para exigir que el Gobierno central vuelva a administrar la educación primaria y secundaria, que se prohíba a las instituciones privadas lucrarse con la educación y que se garantice en la Constitución el derecho a una educación pública, gratuita y de calidad.