Una atacante suicida cubierta con una burka activó sus explosivos cerca de un policía que vigilaba el lugar donde había ocurrido otra explosión el jueves en un ataque doble en Peshawar al noroeste de Pakistán, dijeron las autoridades.

Cuatro policías y un niño murieron en la primera explosión, mientras que ambas explosiones dejaron 30 heridos.

Extremistas islámicos relacionados con al-Qaida han emprendido una sangrienta campaña contra los gobernantes pro Occidente desde 2007, atacando policías, gobiernos y objetivos occidentales. Hasta 35.000 personas han fallecido, aumentando los temores en el extranjero sobre la estabilidad del país nuclear.

En el primer incidente del jueves, una bomba activada a control remoto detonó en el área de la entrada Lahori de Peshawar. El camión que fue atacado transportaba a guardias que se dirigían a su turno del día. Unas 22 personas resultaron heridas, muchos de ellos policías.

Una hora después, dos mujeres se acercaron a un policía que resguardaba el área. Una de las mujeres lanzó una granada y luego pudo detonar parcialmente su chaleco suicida, informó Shafqat Malik, un policía en la unidad anti bombas. Ella parecía tener unos 16 o 17 años de edad, dijo el oficial.

"Pensaba que la joven estaba embarazada porque iba caminando lentamente con otra mujer. Cuando traté de alejarlas de pronto sucedió la explosión", dijo el policía Himayat Ullah, quien resultó herido en el ataque.

Comparado con otros periodos en los últimos cuatro años, Pakistán ha visto pocos ataques grandes de milicianos en los últimos dos meses. Sin embargo, incluso con este periodo de calma, nadie ha sugerido que las escasas y poco entrenadas fuerzas de seguridad paquistaníes estén haciendo progresos en el combate.

La policía cree que una segunda atacante suicida murió como consecuencia de la segunda explosión que ocurrió antes que ella pudiera detonar su carga explosiva.

Las explosiones terminaron semanas de relativa calma en Peshawar, un frecuente blanco de ataques de los milicianos talibanes y de al Qaida que se esconden en la franja tribal cercana a la frontera con Afganistán.

Ningún grupo se responsabilizó de los ataques pero sugirieron que los milicianos todavía tienen capacidad de atacar a pesar de las operaciones militares en su contra.

Atacar la misma área dos veces, con el segundo atentado teniendo como blanco la policía, rescatistas y otros oficiales que llegan primero al lugar, es una táctica inusual pero que ha sucedido en Pakistán. Este tipo de ataques dobles son más comunes en Irak.

Atacantes mujeres también son raramente vistas en Pakistán.

Los atentados suceden un día después de que un misil estadounidense golpeó en la región tribal de Waziristán del Norte matando a 20 milicianos que se cree estarían ligados a la red Haqqani, una facción con nexos con el Talibán que combate en Afganistán.