Las economías latinoamericanas, que salieron casi ilesas de la crisis financiera de 2008, asisten atónitas a un rebrote de las turbulencias en Estados Unidos y Europa y buscan fortalecer la arquitectura financiera regional para proteger la estabilidad alcanzada por la región.

Con reservas internacionales de más de 700.000 millones de dólares, casi la mitad de ese monto en Brasil, la región tiene condiciones de esquivar los efectos más perniciosos de la crisis, pero autoridades y analistas económicos reconocen que las consecuencias se sentirán en América Latina.

"Durante los últimos 20 años, la región ha experimentado una revolución económica silenciosa que le permite absorber choques externos, eso se puso a prueba en la crisis de 2008-2009", dijo Augusto de la Torre, economista jefe del Banco Mundial.

No obstante, el economista ecuatoriano advirtió que "si la turbulencia global es de una magnitud inmensa y contagia a la economía global, incluso los mejores sistemas inmunológicos no podrán resistir ese tipo de ataque. Hay un límite en la capacidad de las economías latinoamericanas de soportar los choques externos dependiendo de su tamaño".

Tal turbulencia podría generarse si las economías de Estados Unidos y Europa entran en recesión, en cuyo caso los países latinoamericanos podrían tener dificultades para sustentar su crecimiento, en particular las naciones más dependientes de la potencia norteamericana, como México y los centroamericanos.

De hecho, las bolsas de valores latinoamericanas registraron pérdidas severas las últimas semanas, mientras capitales especulativos se refugiaron en la región buscando economías estables, con la consecuente valorización de las monedas locales.

La falta de mercados a nivel mundial convirtió a las sólidas economías regionales en objeto de codicia por parte de productores de países industrializados en crisis y naciones emergentes como China, cuya economía es altamente dependiente de las exportaciones y tiene una moneda subvaluada, según el reclamo de muchos países latinoamericanos.

Esto ocurre porque los países industrializados han perdido capacidad de compra a causa de la crisis, con lo cual la producción manufacturera mundial ha salido a buscar otros mercados, en particular los latinoamericanos que han resistido los embates de la crisis.

"Estamos ante un cuadro difícil para el sector manufacturero mundial. Faltan mercados consumidores en el mundo para absorber mercaderías y, con falta de mercados, todo el mundo sale en busca de los países que están más sólidos, como Brasil", comentó el martes el ministro brasileño de Hacienda Guido Mantega.

Su país adoptó la semana pasada una política industrial para resguardar a su sector manufacturero de lo que Mantega calificó de "competencia depredadora" exacerbada por la crisis, con exenciones tributarias para sectores más expuestos y preferencias para productores locales en las compras gubernamentales.

Aún así, el economista Flavio Castelo Branco, de la Confederación Nacional de la Industria, alertó que esa política podía ser insuficiente para impedir "pérdidas aún mayores de mercado para los productos brasileños en el exterior y dificultades en el mercado interno, debido al incremento de las exportaciones".

Sin embargo, la nueva onda de inestabilidad económica surgida de las economías avanzadas golpeó de manera desigual a los países de la región, que buscan maneras particulares de resguardar sus avances económicos y sociales.

Chile, por ejemplo, luce una de las situaciones más favorables para enfrentar los embates de las turbulencias externas, pero su bolsa cayó 12% la semana pasada.

El ministro de Hacienda Felipe Larraín aseguró que Chile está en condiciones de minimizar el impacto de la crisis. "Si somos capaces de combinar la flexibilidad adecuada para adaptarnos a los nuevos escenarios con la perseverancia de las sanas políticas que nos distinguen, lograremos salir airosamente adelante", comentó Larraín.

Por el contrario, Venezuela aparece en una posición más vulnerable dada su escasez de reservas en divisas y su elevada dependencia del petróleo, según analistas.

El economista Ramón Espinasa, de la Universidad de Georgetown, comentó que Venezuela depende del alicaído mercado estadounidense, que compra más de la mitad de su crudo. Las compras norteamericanas de petróleo de Venezuela cayeron 14% de abril a julio y podrían seguir cayendo, según Espinasa.

México enfrenta una situación similar dada su dependencia del mercado norteamericano para su comercio exterior, que llevó al país a buscar reducir esa conexión umbilical con su vecino del norte.

El subsecretario de Hacienda, Gerardo Rodríguez Regordosa, indicó que en los últimos nueve años, Estados Unidos pasó de representar 90% de las exportaciones no petroleras de México a 78% en la actualidad, una señal de menor dependencia.

En Argentina, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Amado Boudou, aseguró que su país tiene "una situación fiscal holgada, reservas en el Banco Central y un liderazgo político muy fuerte" para enfrentar la crisis.

No obstante, el economista Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, consideró que en una situación de crisis es necesario aumentar la solvencia del gobierno comprando dólares en momentos de superávit para compensar la sobreoferta de la divisa estadounidense. A su juicio, Brasil ha hecho eso mejor que Argentina.

"Brasil empezó a mejorar en ese aspecto de la solvencia fiscal. Nosotros en Argentina venimos desmejorando fuertemente desde 2008 fuertemente", sostuvo Abram.

El analista también consideró que Brasil lo hizo mejor que Argentina en la consolidación de sus sistema financiero, al aumentar los requisitos de capitales mínimos para fortalecer a los bancos para una retracción de capitales y depósitos.

Así, los países latinoamericanos intentan eludir individualmente los efectos más severos de la crisis, sin descartar la acción regional, como lo demuestran con la reunión de ministros de Hacienda y presidentes de bancos centrales prevista para el viernes en Buenos Aires.

En la cita pretenden discutir acciones conjuntas que permitan proteger a la región de la crisis, con propuestas como una canasta de monedas regionales para el comercio, la creación de un banco de inversiones y restricciones para la compra de títulos de deuda soberana por parte de fondos no regulados.

"Vamos a ver los mecanismos de cooperación y de trabajo conjunto de Sudamérica sobre el tema de la crisis internacional que se está gestando, sobre el tema de las tasas de cambio, sobre el tema de fortalecer los mecanismos de reserva como el Fondo Latinoamericano de Reservas (y) de incrementar el comercio intrarregional, que es una fortaleza ante cualquier embate de la economía extrarregional", dijo a la AP el ministro colombiano de Hacienda, Juan Carlos Echeverry.

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