El gobierno manifestó el miércoles su disposición a dialogar para buscar solución al conflicto educacional tras multitudinarias manifestaciones callejeras registradas en la víspera en esta capital y otras ciudades.

El vocero gubernamental, Andrés Chadwick, declaró el miércoles a radio Cooperativa que el gobierno está dispuesto a buscar una solución al conflicto estudiantil, que ya se extiende por más de dos meses.

"A mí me dicen los dirigentes estudiantiles, como lo dijo el ministro (de Educación, Felipe) Bulnes 'mesa de trabajo hoy a la hora que ellos estimen', (las autoridades respondemos) mesa de trabajo constituida", expresó Chadwick.

La Conferencia Episcopal señaló en una declaración que "el país no puede avanzar bajo presiones ni represión, tampoco bajo amenazas ni provocaciones".

Agregó que el diálogo es la clave "para valorizar con objetividad demandas y propuestas" y que los temas que los estudiantes han puesto en el tapete "no son incompatibles con la vuelta a clases por el bien de tantos alumnos, sus familias, los centros educativos y del país".

El conflicto mantiene paralizadas muchas universidades y colegios de enseñanza secundaria administrados por los municipios y cuyos estudiantes demandan mejoras en la educación, mayores recursos, el fin del lucro en establecimientos educacionales que reciben recursos estatales y concluir con la dependencia de las municipales de los colegios secundarios.

Los obispos reiteraron su preocupación por "las crecientes y escandalosas desigualdades (sociales) que claman al cielo".

El vocero oficial descartó una nueva propuesta de reforma de parte del gobierno, luego que la anterior fuera rechazada por "insuficiente" por los dirigentes estudiantiles.

Aunque Chadwick sostuvo que "nos la estamos jugando ciento por ciento para generar las condiciones para diálogo y mesas de trabajo", el conflicto parece encontrarse en un camino sin salida.

Los dirigentes estudiantiles, tras evaluar como un éxito la marcha callejera de la víspera que convocó a unas 100.000 personas en la capital, advirtieron que continuarán las protestas y que harán una campaña para impulsar un plebiscito, que en todo caso si se realiza no sería vinculante por las restricciones impuestas por la actual Constitución, hecha aprobar en 1980 bajo la dictadura de Pinochet.

Los estudiantes y profesores exigen una respuesta concreta a sus demandas.

A raíz de desmanes el martes desencadenados después del mediodía fueron detenidas 273 personas, a las que se sumaron otros 126 detenidos por la noche, según el balance entregado el miércoles por el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, quien informó también que se registraron durante toda la jornada de protesta 78 heridos: 23 civiles y 55 policías.

Ubilla dijo que en los diversos desmanes participaron unas 2.000 personas.

La policía se enfrentó con los alborotadores y los reprimió. Sin embargo, estudiantes del colegio Darío Salas de la capital denunciaron que los efectivos policiales antimotines lanzaron gases lacrimógenos al interior del establecimiento ocupado por sus alumnos y que cuatro muchachos que realizan una huelga de hambre por tres semanas en apoyo a su movimiento sufrieron descompensaciones por los gases y tuvieron que ser trasladados a un centro hospitalario.