El 11 de septiembre de 2001, cuando los bomberos entraron a las ardientes torres gemelas, sus radios dejaron de funcionar. Los policías en el sitio no podían escuchar las órdenes de sus comandantes y ninguna de las agencias que estaban respondiendo al atentado terrorista más sangriento en Estados Unidos podían comunicarse entre ellas.

"Todavía tengo pesadillas de policías llamando para pedir ayuda, sin poderles contestar", dijo Bruce Adler, quien era un operador de radio ese día.

Una década después de los ataques, las agencias de emergencias de Nueva York han modernizado sus equipos para adaptarse a lo imprevisto, han agregado redundancias y han intensificado el entrenamiento.

Las relaciones históricamente tensas entre la policía y los bomberos se han suavizado un poco: Las agencias entrenan juntas y ahora puede comunicarse vía radio durante emergencias.

El personal de emergencia de esta ciudad, sin embargo, insiste que no es suficiente. Espera que se aprueba una legislación antes del décimo aniversario de los atentados para autorizar la creación de una red nacional a través de la cual los policías y bomberos de todo el país puedan comunicarse y compartir fotos, videos y otros datos cruciales.

Unas de las recomendaciones de la Comisión 9/11, un comité asignado para diagnosticar las fallas detrás del atentado de 2001, es la necesidad de una red de comunicación nacional. "El Congreso debe dar prioridad al financiamiento federal para esas unidades", dice el informe.

Durante el 11 de septiembre hubo una convergencia de los peores problemas posibles en la tecnología de la comunicación: una red comercial atascada hizo imposible el uso de celulares y las redes de radio de la Policía y los bomberos eran incompatibles.

Según el departamento de bomberos de Nueva York, no obstante, el problema principal fue el daño a una infraestructura llamada de repetidores, que hacia funcionar las señales radiales en las torres gemelas. Eso dejó a muchos comandantes y bomberos sin la posibilidad de comunicarse. Los bomberos en las escaleras no podía escuchar las órdenes de evacuación y, como resultado, murieron 343 de ellos.

En el sitio murieron 23 policías, además de 37 agentes de la Autoridad Portuaria de Nueva York y de Nueva Jersey.

Los líderes de la ciudad prometieron arreglar muchos de los problemas y lo han hecho, empezando por los más graves. Aún continúan puliendo sus capacidades y refinando su tecnología.

Para el departamento de bomberos la prioridad era añadir redundancia a su sistema, a fin de que sus radios funcionen a pesar de cualquier daño.

Construyeron repetidores portátiles para que sus radioteléfonos puedan funcionar en un edificio alto o dentro del metro, dijo Edward Kilduff, el jefe del departamento. Esas herramientas se hicieron parte de los simulacros de emergencia del departamento.

"Estamos mejor equipados desde un punto de vista tecnológico, desde un punto de vista de equipo de protección personal, desde un punto de vista de comunicación y desde un punto de vista de entrenamiento", afirmó.

Aunque aún existen tensiones, los departamentos colaboran mejor. Se creó o se modificó la tecnología para permitir a los helicópteros policiales proporcionar información a los bomberos en el sitio de una emergencia.

Con nada más encender sus radios, los comandantes de los bomberos pueden contactar los operadores de radio de la policía para abrir una línea de comunicación a través de una banda policial y los departamentos realizan simulacros conjuntos en edificios altos, en túneles y en sitios importantes.

Afuera de la ciudad, la policía de Nueva York opera una banda radial en una onda regional que permite que las diferentes agencias se comuniquen durante una emergencia, pero eso no es suficiente, afirmó el subdirector de la Policía Charles Dowd.

Por ejemplo, cuando personal de emergencia de Nueva York fue a ayudar a Nueva Orleáns tras el huracán Katrina, sus radios no eran compatibles.

Los senadores demócratas Jay Rockefeller y Kirsten Gillibrand y el congresista republicano Peter King promueven una iniciativa de ley para financiar una red de emergencia nacional. Se calcula que su costo sería de entre 10.000 y 12.000 millones de dólares.

Esperar no es una opción, afirman los promotores de la legislación.

"Mientras más esperamos, más se incrementa la posibilidad de que nos toparemos con un Katrina u otro atentado terrorista durante el cual estaremos debilitados por la incapacidad de comunicarnos en todos los niveles", advirtió Dowd.