Los taxistas griegos pusieron fin el viernes a una protesta de casi tres meses que ha conmovido al sector del turismo, esencial para esta nación económicamente deprimida.

Los manifestantes habían erigido vallas en las carreteras, puertos y aeropuertos de todo el país desde el 18 de julio, indignados por los planes de abrir la profesión a más competencia, un requisito solicitado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para el rescate financiero de Grecia.

Los representantes de las asociaciones de propietarios de taxis dispusieron el viernes poner fin a la huelga por 13 votos a favor y cuatro en contra, después que las autoridades municipales accedieron a emitir nuevas licencias hasta que concluya una nueva ronda de negociaciones con el gobierno, presumiblemente en los próximos días.

Antes de que se anunciara la decisión, taxistas de la ciudad de Patras ocuparon las estaciones de peaje de una carretera cercana y permitieron que los automovilistas pasaran sin pagar.

En Atenas, los taxis volvieron a funcionar inmediatamente, aliviando los problemas en el aeropuerto internacional de la capital, también accesible por autobús y tren subterráneo.

Representantes del sector del turismo habían insistido en que se pusiera fin a la huelga, preocupados de que la protesta afectara un aumento en las llegadas de cruceros y de viajeros a los aeropuertos internacionales.