El mal estado de las carreteras y la inseguridad por la amenaza de bandidos dificulta el suministro de alimentos a unos 850.000 hambrientos en la región de Turkana (noroeste de Kenia), asegura un informe de la Cruz Roja keniana.

Según informó hoy el "Daily Nation", principal periódico de este país, ese informe, en el que también ha colaborado el Gobierno de Kenia, advierte de que las precarias condiciones de la red vial y los ataques de bandidos armados de Sudán del Sur y Etiopía obstaculizan el reparto de comida.

Turkana, una región árida fronteriza con Uganda, Sudán del Sur y Etiopía, se está viendo afectada por la sequía y el hambre que azota al Cuerno de África, que ha colocado a más de once millones de personas en una situación humanitaria crítica, según la ONU.

En esa región existen actualmente un centenar de centros de abastecimiento de comida, pero resultan insuficientes para atender a 850.000 personas que necesitan urgentemente comida para superar su frágil estado de salud en los próximos tres meses.

Con todo, el jefe de emergencias de la Cruz Roja de Kenia, James Mwangi, declaró que en Turkana "el nivel de malnutrición ha bajado del 37 por ciento (el más alto del mundo) al 24 por ciento", desde que comenzó el programa de distribución de alimentos hace diez días.

"Hemos puesto en marcha clínicas médicas integradas para revertir los niveles de malnutrición", subrayó Mwangi, al precisar que 1.560 niños están bajo vigilancia y reciben suplementos alimenticios, al igual que numerosas madres lactantes y ancianos.

Para lograr fondos de ayuda a los hambrientos, Kenia ha lanzado una iniciativa popular denominada "Los kenianos por Kenia", que da facilidades de pago y ha recaudado, hasta la fecha, algo más de 1,5 millones de euros.

El problema del hambre en Kenia se enmarca en la crisis que vive el Cuerno de África, especialmente Somalia, donde cinco regiones han sido declaradas oficialmente en estado de hambruna.

La Unión Africana (UA) anunció este jueves que la cumbre de donantes para tratar la hambruna que sufre el Cuerno de África se celebrará finalmente este 25 de agosto en Adis Abeba, dieciséis días después de la fecha elegida inicialmente.

La cumbre, a la que están invitados ONG, el sector privado africano y los miembros de la UA, busca recaudar fondos y consensuar una respuesta conjunta a la crisis, así como acordar una estrategia que mitigue en el futuro este tipo de desastres.